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Comunidades Europeas - Medidas que afectan a la carne y los productos cárnicos (hormonas)

Reclamación de los Estados Unidos

Informe del Grupo Especial

(Continuación)


    Dr. André

  1. ¿Puedo añadir algo a lo expuesto por Dieter Arnold? También tenemos la oportunidad, además de las muestras aleatorias y las muestras de animales sospechosos, de ir a la granja y verificar el uso indebido durante la cría de los animales, y no sólo en el matadero, lo cual a veces constituye un instrumento muy eficaz.

  2. Como dije esta mañana, en relación con el funcionamiento, en Francia hubo cuatro o cinco años, no lo recuerdo bien, durante los cuales estuvieron permitidas estas hormonas y luego hubo un largo período en el cual estuvieron prohibidas, y en realidad yo estuve encargado del control durante los dos períodos y puedo confirmar, que incluso cuando estaban permitidas las hormonas en mi país, existía el uso indebido de otras hormonas y el mercado negro, basado en la idea de que cuando se permite algo se tiene una etiqueta oficial y las personas que disponen de ella pueden tener animales tratados, pero luego siempre tratan de administrar más y más sustancias, de dar productos distintos para obtener mayores resultados, y nunca observamos diferencias en el mercado negro entre el período en el que las hormonas estaban permitidas y el posterior. Esto también era importante.

    Dr. Lucier

  3. Deseo exponer una elucubración sobre esto. Me da la impresión de que las infracciones probablemente se darían con mayor frecuencia en los casos en los que estaba prohibido el uso si se compara con una utilización controlada acompañada de programas de educación bien definidos, unos esfuerzos muy intensos de comunicación y sanciones suficientemente rigurosas para el uso indebido. Si el programa de control estuviera acompañado de todos estos factores, me parece que habría menos infracciones en ese caso, con un enfoque muy sistemático que permitiera llevarlo a cabo de manera adecuada, y también con sanciones muy rigurosas para las infracciones.

    Presidente

  4. ¿Podemos seguir adelante con sus preguntas y observaciones?

    Sr. Christoforou (CE)

  5. Señor Presidente: Creo que uno de nuestros expertos desea intervenir de manera muy breve en relación con la cuestión del cocinado -el porcentaje de hormonas naturales que se destruye durante el cocinado-, pues creo que tiene algo que decir, y luego pasaremos a la siguiente cuestión. Muchas gracias.

    Dr. Stephany (CE)

  6. Ante todo, supongo que estamos hablando del cocinado y no tengo nada que añadir a esto. Solamente tengo algunas cuestiones. Hace muy poco realicé una investigación bibliográfica sobre el comportamiento de los medicamentos veterinarios en general durante la preparación en la cocina, de manera que esto es lo que yo llamo cocinar: freír, asar, etc. No encontré ningún dato sobre los esteroides, pero sí sobre otros tipos de medicamentos veterinarios en general, desde un trabajo muy antiguo relativo al dietilestilbestrol hasta otros más recientes.

  7. La característica general es que la mayoría de estos residuos son bastante estables. Algunos se pierden, no debido a su destrucción, sino porque durante la cocción salen del tejido en la grasa en la que son solubles, de manera que si no se utiliza ésta se pierden en parte. Ésta es la característica general, por lo que me sorprende mucho la afirmación del Dr. McLean (sic) de que se destruye hasta un 80 por ciento o el 80 por ciento de esos residuos. Estoy muy interesado en tener una referencia o los datos al respecto. Ésta es mi observación, más que una pregunta.

    Presidente

  8. Muchas gracias. ¿Desea el Grupo Especial hacer alguna observación sobre los efectos del cocinado?

    Dr. McLean

  9. Señor Presidente: Yo hice la observación y se refería a una exposición confidencial acerca de un esteroide comercializado, y antes de irme me puse en contacto con el fabricante o el patrocinador, que todavía están tratando de conseguir el visto bueno, para que me permitiera hacer pública la información. No puedo decir más, y sólo puedo añadir con mucha cautela que los métodos de cocinado son variados, consistentes en asar, cocer, etc, y las cifras varían notablemente. No puedo añadir más.

    Presidente

  10. ¿Hay en este momento algún otro dato disponible sobre el cocinado?

    Sr. Christoforou (CE)

  11. Señor Presidente: Creo que contamos aquí con la presencia de una amplia variedad de expertos, y el propio Dr. Liehr ha realizado algunas investigaciones y desea decir algunas palabras sobre este punto particular del cocinado.

    Dr. Liehr (CE)

  12. No es sobre el cocinado como tal, sino sobre el proceso de calentamiento. Me he ocupado de química, de trabajos químicos, de preparaciones químicas de estrógenos que se calentaban a 120-140ºC, y no encontramos ninguna prueba de descomposición en diversos disolventes orgánicos. Los estrógenos son productos bastante estables y no puedo imaginar que haya un 80 por ciento de destrucción de estas sustancias durante los procedimientos de cocinado. Muchas gracias, señor Presidente.

    Dr. Randell (Codex)

  13. Muchas gracias, señor Presidente. El debate me tiene perplejo, porque no hay nada en la evaluación del JECFA o del Codex que tenga en cuenta posibles factores de reducción como consecuencia del cocinado. En realidad, las cifras del JECFA o del Codex serían aplicables a las personas que, por algún motivo personal, consumen carne cruda, riñones crudos, hígado crudo y huevos crudos.

    Presidente

  14. Así pues, quiere decir que básicamente supone que en los alimentos que se preparan y consumen se mantiene el 100 por ciento.

    Dr. McLean

  15. Fui yo quien inició el debate y pienso que lo importante que hay que constatar es que las evaluaciones que se llevan a cabo normalmente por ejemplo en el procedimiento del JECFA se orientan hacia el peor de los casos, y lo peor que puede ocurrir es que se ingiera todo, resultando beneficiosa la posible eliminación de una parte durante la elaboración.

    Dr. Arnold

  16. Creo que lo que ha dicho el Dr. Liehr es absolutamente correcto. Las hormonas esteroideas son tan estables que se encuentran presentes en el petróleo, en el aceite mineral, que sobreviven incluso en las condiciones en las que se forman estos productos. El Dr. McLean no hablaba de los esteroides, sino de otra sustancia.

    Dr. Lucier

  17. Sí, creo que es totalmente acertado. No hay motivo para pensar que se destruyan en gran parte. La única manera de evitarlas, y creo que ya se han mencionado antes, es evitar la grasa que se desprende, que contiene muchos de los esteroides, debido a que los extrae por ser muy solubles en ella.

    Presidente

  18. Cuando se utilizan las hormonas artificiales y se añaden a las naturales que ya están presentes, ¿se mantienen de esa manera en las condiciones del medio ambiente, dada su estabilidad?

    Dr. Lucier

  19. Sí, debe mantenerse de la misma forma. ¿Quiere decir durante el proceso de cocinado?

    Presidente

  20. No, simplemente cuando se liberan y no se destruyen durante el cocinado o de otras maneras, pues usted dijo que se podían encontrar incluso en el petróleo. Mi pregunta es si la cantidad de hormonas en el planeta está aumentando con la adición de hormonas artificiales.

    Dr. Lucier

  21. La mayoría de los propios esteroides, una vez en la biota, están sujetos a la acción de los organismos vivos del planeta, organismos que tienden a degradar la mayoría de los esteroides. Tienen cierta capacidad para desactivarlos con las que también cuentan las personas, por lo que la propia biota es capaz de degradarlos, de manera que no se produce una acumulación gradual en el medio ambiente como ocurre, por ejemplo, con los compuestos organoclorados más persistentes, como los PCB y los DDE, y esos tipos de sustancias que son mucho más resistentes a esta clase de degradación. Con los esteroides no se registra el mismo grado de bioacumulación.

    Dr. McLean

  22. Se podría añadir que el colesterol, que es el núcleo básico de los esteroides, se oxida considerablemente durante el cocinado, y en realidad se piensa que es el colesterol oxidado el factor que contribuye a las enfermedades cardíacas más que el colesterol en sí. Indico esto para comparar un medio en el que el esteroide es un disolvente inorgánico, que sabemos que protege la no extracción, con las condiciones de cocinado, en las que hay agua, oxígeno y otras sales y otras sustancias que las convierten en el medio ideal para la destrucción de los compuestos. Así pues, no deseo seguir dándole vueltas; pienso que la cuestión sigue abierta, pero no estoy seguro de que las hormonas esteroideas sean en un medio de cocinado tan estables como muchos creen.

    Dr. Ritter

  23. Señor Presidente: No sé si desea alguna otra observación sobre este cuadro que se distribuyó recientemente, pero acabo de verlo hace un momento. Tal vez yo sea más lento que la mayoría y necesite algún tiempo para asimilar la información y tratar de ponerme al tanto, pero cuando veo ahora estas cifras y las del Nº 2 -los datos de Syntex- no estoy totalmente seguro de lo que pretenden representar. Tengo la impresión de que esos valores se derivan de datos de uso sin período de suspensión de ningún tipo, porque cuando veo el programa de normas alimentarias -los niveles de residuos- al cual, creo que todos hemos hecho referencia en nuestras exposiciones, y me detengo en la página 9, observo que, por ejemplo, con períodos de suspensión de apenas 24 horas, tras la aplicación de implantes de liberación controlada de 24 mg de estradiol-17B, también con períodos de suspensión de apenas 24 horas, las concentraciones de residuos fueron en realidad idénticas a las del testigo, no fueron en absoluto superiores. Si se aumenta el período de suspensión, en la práctica se mantiene la situación; en este estudio particular se midieron períodos de suspensión de hasta 72 horas, que siguen siendo muy breves y ciertamente mucho más cortos que lo que se recomienda en la práctica de utilización efectiva, pero los niveles de residuos para el E2 son idénticos en todos los tejidos a los del testigo respectivo. No son 23 veces más altos, son exactamente iguales. Así pues, no estoy seguro de saber en absoluto cuál es la base de esas cifras o cuáles eran las condiciones experimentales de lo representado en este cuadro.

  24. ¿Estoy en lo cierto al suponer que este cuadro no representa o refleja ningún período de suspensión?

    Presidente

  25. Tiene la palabra ahora el Dr. Randell, y luego el Profesor Epstein.

    Dr. Randell (Codex)

  26. Si se toma el número 41 de la serie Estudios FAO: Nutrición, que es el estudio de los residuos o la evaluación del estudio de los residuos realizada por el JECFA en su 32ª reunión, en el cuadro 6, de la página 11, aparecen las cifras que figuran en esta hoja que se nos acaba de distribuir. Son los valores obtenidos en el estudio realizado con un período de suspensión de 15 días. En el cuadro del JECFA, como ya dije antes, aparecen estos valores en un contexto en el que se dan escalas de los datos presentados. Deseo señalar que de todos los estudios, y de todos los períodos de suspensión examinados por el JECFA y descritos en este volumen particular, creo que éste es probablemente el conjunto mayor de valores que se puede seleccionar a partir de este grupo de datos. Sin embargo, hay que contemplarlos en el contexto general, señor Presidente, de todos los estudios que examinó el JECFA cuando realizó su evaluación, y los datos que se nos presentan hoy no son nuevos; son datos que formaban parte del conjunto evaluado por el JECFA.

    Dr. Epstein (CE)

  27. Me alegra de tener la oportunidad de explicar este cuadro ulteriormente. Si usted se refiere al cuadro 2, en la columna marcada como "prueba" figura 15D, es decir, para 15 días. Como usted ya sabe, cuando se trata de los implantes en los Estados Unidos, los hay aplicados en dos ocasiones: una en el momento de la entrada en el corral de engorde, y la otra a la mitad del período de engorde, pero ésta es una muestra tomada a los 15 días y debo decir que simplemente la obtuve de una amplia gama de NADA de la que dispongo, y esto no es de ninguna manera atípico. Por ejemplo, tengo otra NADA para el Synovex H, relativa a la testosterona en la que los niveles en realidad eran 30 veces más altos. Así pues, si realmente desea tener un análisis detallado de todas las NADA de las que tengo una muestra aceptable, estoy seguro de que puedo obtenerlas de Syntex, Upjohn y todas las otras compañías para hacer cálculos sencillos comparables. Ésta no es de ninguna manera una muestra seleccionada, sino simplemente tomada al azar, y puedo asegurarle que hay otras muchas que muestran gamas igualmente altas, siendo otro ejemplo una del Synovex H: aumento a un nivel 30 veces más alto en la grasa.

    Dr. Ritter

  28. Señor Presidente: Perdone, realmente no deseo que se dedique mucho más tiempo a este tema de los residuos, pero tal vez sea importante. Si me refiero a la misma página, la 11, del mismo documento, el relativo a los residuos al que aludió el Dr. Randell hace un momento, tal vez debamos poner a disposición de todos ese cuadro concreto, de manera que todos hablemos de lo mismo.

  29. El cuadro 5 se refiere expresamente a los resultados de los residuos en el músculo, el hígado, el riñón y la grasa de animales tanto tratados como testigo después de un período de suspensión de 63 días tras la administración de un implante de 24 mg de estradiol-17B en 12 toros con un peso aproximado de 400 kg. En ese estudio particular cuyos datos aparecen en el Cuadro 5, los valores de la grasa, citados a modo de ejemplos son apenas el doble de los que aparecen en el testigo, y no 23 veces superiores como se indica en el cuadro 2 que ha presentado el Dr. Epstein.

  30. Creo que lo que estaba intentando decir el Dr. Randell es muy importante, es decir, que si bien esos valores representados en el cuadro 2 se han tomado, naturalmente, de datos que se han presentados en algún contexto, en mi opinión están situados en un extremo. Me refiero, por ejemplo, al cuadro 5, en la página 11, donde los valores son apenas el doble, y en realidad si se observa el intervalo estadístico de los valores presentados aquí se podría incluso aducir que hay algún dato significativo de superposición entre los valores de los animales testigo y los tratados.

  31. Naturalmente, he señalado esto porque se refiere expresamente a mi exposición con respecto al cuadro 3 de la nota de pie de página: Truhaut et al. 1985 señala que el uso ilegal puede dar lugar a niveles de residuos más de 300 veces superiores a los límites de tolerancia establecidos. Naturalmente, he señalado esto, señor Presidente, pero pienso que esto desvirtúa algo el contexto de la observación hecha por estos autores.

    Presidente

  32. ¿Quiere decir usted, Dr. Ritter, que la realización de una prueba después de 15 días no es habitual? ¿ No sería nunca ésa la fecha normal del sacrificio ordinario a partir de la cual se introduciría en la cadena alimentaria?

    Dr. Ritter

  33. El período de suspensión más habitual es del orden de 60 días, y lo que quiero decir es que con un período de suspensión de 63 días como el indicado aquí en el cuadro 5 para los niveles de residuos, utilizando períodos de suspensión más en consonancia con la práctica de uso habitual, la comparación entre los animales tratados y los testigo es muy inferior a las 23 veces que se indican aquí. Es apenas el doble.

    Dr. Epstein (CE)

  34. Pienso que la situación durante algún tiempo ha sido que la FDA ha permitido un implante separado a la mitad del período de engorde. Así pues, los 63 días en realidad representarían el tiempo en el que la bolita inicial para el primer implante está desapareciendo. Por consiguiente, si se habla de 15 días se dará una indicación mucho más clara de los niveles en el animal que con 63 días, puesto que entonces los niveles han desaparecido y además, como he dicho antes, hay un segundo implante. De esta manera, a los 63 días se obtendrá el residuo inicial del primer implante, al entrar el animal en el corral de engorde, más una segunda administración de hormona adicional a los 50 días. Así pues, en realidad su período de 63 días sería equivalente a 13 días a partir del segundo implante.

    Sr. Christoforou (CE)

  35. Señor Presidente: El cuadro que se ha distribuido y debatido contiene dos elementos: uno es el que estamos examinando ahora y el otro es el nivel en los muchachos que no han alcanzado la pubertad y, puesto que ahora nos estamos concentrando en el informe del JECFA, en la página 15, la de los muchachos antes de la pubertad, se da el valor de 6 mg por 24 horas. Esto es también lo que rechazamos con firmeza, debido a que se basa en datos de 1974, y nuestros cálculos son los que sirven de base al Instituto de Investigación sobre el Cáncer, que son más recientes, pero ese valor es incorrecto. Hay varias cosas en esta página también que espero que se aclaren en este caso.

    Dr. Lucier

  36. ¿Quiere decir que los valores que considera correctos son de 0,4 a 2 mg al día y no 6? Opino que los valores de 0,4 a 2 se ajustan probablemente más a la realidad. Creo que en esto tiene razón.

    Presidente

  37. ¿Puede repetir esto y explicar simplemente los efectos?

    Dr. Lucier

  38. El impacto es que si se utiliza un número -por ejemplo 1 mg al día, que es lo que producen los muchachos y muchachas- y se compara con la cantidad que se ingiere en 500 gramos de carne de vacuno, se obtiene una ración aproximada 140 veces superior. En otras palabras, los muchachos producen 140 veces más de lo que ingieren, simplemente en su organismo. Si se utiliza un número de 6, entonces será 6 veces superior a eso y producirían 840 veces lo que ingieren en esa carne. Esto quiere decir que el factor de inocuidad cambiaría de 140 a 840. ¿Es esto correcto?

    Sr. Christoforou (CE)

  39. Si no hay nada más que decir sobre esto, puedo continuar...

    Dr. McLean

  40. ¿Puedo decir solamente una cosa señor Presidente? Creo que puede ser importante: No estoy absolutamente seguro de que las cifras del cuadro 6 para los testigos sean verdaderamente correctas. Sospecho que tienen una desviación de un orden de magnitud todas ellas, porque estamos hablando, por ejemplo, de 0,84 en el músculo, mientras que en la mayoría de los demás músculos testigo de todos los otros cuadros la cifra es de alrededor de 6, 7 u 8. En el hígado es de 0,91, mientras que en casi todos los otros son 8, 10, 16. Deseo señalarles, aunque no pueda ir más lejos, que sospecho que los valores de los testigos en la primera parte del cuadro para el estradiol están en realidad divididos por diez. Difieren muy considerablemente de todos los otros datos controlados y esto sería perfectamente posible.

    Presidente

  41. Creo que debemos seguir adelante con las observaciones y las preguntas.

    Sr. Christoforou (CE)

  42. En primer lugar, deseo dar esta información al Dr. Arnold. Parece que el número de muestras analizadas se acerca a los 2 millones al año para las hormonas. Pero éstas son nuestras propias cifras. Por ejemplo, en Alemania se realizaron 205.000 comprobaciones para sustancias inhibidoras en 1995. El número es realmente muy alto. En 1995 analizamos las hormonas naturales, como ya he dicho, en 69.000 muestras de sangre. Esto demuestra que el número total de las comprobaciones realizadas para las otras hormonas es mucho más elevado y confirma que la cifra que se citó de 200.000 muestras para las hormonas es correcta.

  43. La siguiente esta relacionada con el hecho de que ahora se ha aclarado qué es lo que consideraríamos niveles fisiológicos normales, especialmente en cuanto a la población sensible, formada por los muchachos antes de la pubertad. Luego nos ocuparíamos del umbral y de si es realmente apropiado en ese caso, y efectivamente así parece en el informe del JECFA, que el nivel 1.000 veces superior, como se ha indicado, sea más elevado que el que se encuentra en los casos llamados normales, pero esto ahora se cuestiona. En ese caso, al fijar la IDA y proponer y recomendar el límite máximo de residuos no hacían la recomendación porque opinaban que los valores del informe del JECFA podían quedar comprendidos en el nivel fisiológico, pero esto no es correcto; el segundo motivo era que no pueden controlar y verificar. En ese caso, y también eso está vinculado con el argumento expuesto acerca de los niveles fisiológicos existentes, los niveles serían ya peligrosos; uno de los cinco expertos presentes aquí ya señaló esto. El Dr. Liehr desea intervenir ahora con respecto al umbral y a la genotoxicidad, aspecto sobre los que tiene tres preguntas.

    Dr. Liehr (CE)

  44. Deseo comenzar con la genotoxicidad debido a que ya aludieron a ella antes varios de los expertos, puesto que como recordarán, señor Presidente, se dijo que las pruebas de genotoxicidad se realizaban en gran medida sólo in vitro a dosis demasiado elevadas y que los datos carecían de interés. Cuando comencé los estudios a principios de los años 80, había consenso en el sentido de que los estrógenos, que entonces ya se sabía que eran carcinógenos en varios modelos animales, ejercían este efecto a través de un mecanismo en el que intervenían exclusivamente rutas de mediadores de los receptores. En otras palabras, los estrógenos actuaban de la misma manera que actúan las hormonas tal como las conocemos.

  45. Comencé con estas pruebas de genotoxicidad a dosis más elevadas debido a que efectivamente, como ha señalado el Dr. Ritter, la finalidad era establecer si podía encontrarse algún tipo de genotoxicidad, y mientras tanto participaron en este trabajo otros muchos laboratorios e investigadores que contribuyeron a él, por lo que hay varias o múltiples clases de genotoxicidad establecidas para el estradiol, la hormona natural. Y simplemente para... [fin de la cinta]

  46. Dr. Arnold, nosotros hemos determinado las roturas de cadenas sencillas in vivo y no in vitro, como usted afirmó esta mañana. El Dr. Nater y Abul Haj, en Minnesota, lo han determinado en cultivos de células, en células de cáncer de mama cultivadas, nosotros hemos determinado daños en el radical 8-hidroxi del ADN que afectaría a las bases de guanina (?) in vitro e in vivo, y el Dr. Karl Barret ha establecido aberraciones cromosómicas in vitro, y también lo ha establecido in vivo el Dr. Jonathan Li, que usted, Dr. Arnold, citó esta mañana. Además, el Dr. Cavalieri ha determinado y establecido aductos de ADN in vitro, y ciertamente podrá explicar esto más tarde en relación con la acción in vivo. También hemos determinado aductos de ADN in vivo mediante los productos de prooxidación de lípidos que se forman tras la administración de estrógenos. Así pues, hay una gama completa de tipos distintos de daños genotóxicos del ADN establecidos para los estrógenos, y deseo indicarle, señor Presidente, que esta variedad completa de daños del ADN constituye lo que el Dr. Lucier llamaba esta mañana prueba contundente de la genotoxicidad de los estrógenos. En el informe del JECFA de 1988 se consideraban como pruebas de genotoxicidad principalmente los ensayos bacterianos. Se trata de un ensayo llamado prueba Ames, y se sabe bien y está bien establecido que los estrógenos no son mutagénicos en la prueba Ames. Es un sistema de pruebas bacterianas que se ha utilizado para estudiar la actividad mutagénica de numerosos carcinógenos. Ahora bien, cuando el Dr. Ames introdujo esta prueba en el decenio de 1970, se ensayaron varios carcinógenos y se estableció una correlación elevada entre la mutagenicidad y la carcinogenicidad. De esta manera, cuando se ensayaban estrógenos y se comprobaba que no eran mutagénicos, en general se suponía que no había mutagenicidad ni tampoco genotoxicidad. Sin embargo, después de haber aplicado la prueba Ames a miles y miles de sustancias carcinógenas, se ha determinado que en la práctica tiene muy poca fiabilidad para predecir la actividad carcinogénica. Las pruebas de mutagenicidad que les describí para los estrógenos, utilizadas por mí mismo y por otros laboratorios, se han realizado todas en sistemas de mamíferos, y deseo indicarle, señor Presidente, que estas pruebas de genotoxicidad en mamíferos son mucho más importantes que la prueba Ames utilizada en sistemas de prueba bacterianos, puesto que nosotros somos muy distintos de las bacterias. Luego hay otro punto que deseo señalar y que es muy importante. El daño del ADN en sí mismo puede ser o no muy significativo. Estas pruebas se realizaron a dosis elevadas, y ustedes esta mañana quedaron con la impresión de que las pruebas de genotoxicidad a dosis elevadas eran muy poco habituales y había un sesgo de la prueba científica, pero, señor Presidente, no ocurre. El motivo es que los carcinógenos se ensayan de manera habitual, al principio a dosis elevadas, y cuando se descubre carcinogenicidad se realizan pruebas a dosis cada vez más bajas para comprobar si sigue apareciendo. Esto también es aplicable a la genotoxicidad inicialmente, puesto que las pruebas se realizan a dosis más elevadas y luego cada vez más bajas. Estas pruebas apenas se han iniciado y hemos determinado la genotoxicidad a dosis elevadas, estoy de acuerdo. Es necesario realizar pruebas a dosis mucho más bajas para determinar si a los niveles que están presentes en la carne de vacuno hay genotoxicidad, y deseo señalarles que las partes que debaten esto tal vez desean financiar dichos estudios, puesto que es difícil obtener financiación para este tipo de trabajo.

  47. Hay otra cosa que deseo añadir. Hemos demostrado anteriormente o defendido anteriormente que los estrógenos son carcinógenos por una ruta combinada: su acción hormonal, que estimula la división celular, y la genotoxicidad. Es importante el hecho de que los estrógenos puedan tener ambas cualidades o ambas características, porque una célula que ha sufrido un daño genético puede recibir al mismo tiempo un estímulo para dividirse, y esto representa una fijación del mecanismo de mutación. Es necesario seguir estudiando estas cosas en el futuro, pero hay pruebas preliminares de que existen dichas posibilidades. Por el momento lo único que tenemos son datos de genotoxicidad a dosis elevadas, pero no podemos establecer que a "niveles fisiológicos" esos carcinógenos no presenten ningún riesgo cuando los estrógenos, al igual que otros muchos carcinógenos, son genotóxicos a dosis elevadas y no hemos determinado hasta qué nivel hay que bajar para que sea inocuo. Así pues, deseo terminar con una cita. El Dr. Arnold ha citado al Dr. Jonathan Li, y yo deseo terminar con una cita del Dr. Karl Barret, colega del Dr. Lucier en el Instituto Nacional de la Salud de Carolina del Norte, tomada del artículo publicado por el Dr. Barret en el Journal of Environmental Health Perspective, volumen 100, páginas 9-20, 1993. El Dr. Barret señala que "se puede concluir de que hay pruebas bastante sólidas de que determinados estrógenos también pueden causar alteraciones genéticas mediante un mecanismo en el que no interviene el receptor clásico de los estrógenos [en otras palabras, la ruta hormonal fisiológica], y que la carcinogénesis hormonal es muy probablemente un resultado de la interacción de factores tanto genéticos como epigenéticos", exactamente lo que yo he estado argumentando. Basándome en esto, deseo concluir diciendo que es difícil establecer que las dosis bajas no son genotóxicas cuando no se han realizado estos experimentos.

    Presidente

  48. Muchas gracias. Tal vez el Grupo Especial desee formular algunas observaciones sobre lo que se ha dicho y decirnos si considera esto algo improbable o si hay razones para pensar que es posible que tales efectos se pueden producir dentro de los niveles de la IDA que se han definido. ¿Dr. Ritter?

    Dr. Ritter

  49. Gracias, señor Presidente. Intentaré comenzar quizás. Pienso que el Dr. Liehr hace ver esto cuando se refiere a los estudios a concentraciones elevadas, y señala con bastante acierto que éstas son concentraciones altas comparadas con las que cabría esperar en la exposición a residuos en los alimentos. Considero que tiene bastante razón en el sentido de que está todavía por evaluar la importancia de estos efectos debidos a dosis elevadas como riesgo real para el ser humano.

    Presidente

  50. Pero él no está hablando ahora de dosis elevadas. Indica que en futuros ensayos habría que reducirlas y que hay razones para pensar que el riesgo existe, y ahora me gustaría conocer su opinión sobre los posibles riesgos dentro de los niveles aceptados, porque parece que se trata de una nueva serie de ensayos.

    Dr. Ritter

  51. Deseo exponer sólo dos opiniones muy simples, señor Presidente, a este respecto. La primera se refiere a los argumentos adelantados esta mañana por el Dr. Lucier en el sentido de que a las concentraciones muy bajas de las que estamos hablando en la exposición a residuos en los alimentos la contribución de estos residuos a la carga biológica ya presente que normalmente tiene nuestro organismo ..., considero que el ejemplo que el Dr. Lucier utilizó era como si estuviésemos añadiendo una molécula más a las 28.000 que están presentes. No creo que nadie pueda asegurar de manera razonable que la presencia de estos residuos, aunque sus niveles sean bajos, constituyan un riesgo nulo, en realidad no estoy siquiera seguro de que sea razonable formular esta pregunta, puesto que científicamente sería imposible demostrarlo con certeza. Ahora bien, me parece que el Dr. Lucier intentaba hacernos ver que si estos niveles bajos constituyen un riesgo, dicho riesgo es de una magnitud que se aproxima a cero. Éste es el orden de la magnitud del riesgo del que estamos hablando para estas concentraciones muy bajas, y el ejemplo al que se refirió es como decir que puede constituir una supuesta molécula adicional en presencia de otras 28.000. Por otra parte, sin embargo, he de recordar al Grupo Especial, y de hecho me parece que la cuestión se plantea en una de las alegaciones canadienses, que en particular en el caso del estradiol disponemos de lo que considero cierta experiencia humana muy importante, sin importar nada que se trate de crear un modelo a partir de sistemas genotóxicos bacterianos o de mamíferos o de estudios en animales sobre este tema. Tenemos una población literalmente de cientos de millones de mujeres que han estados tomando estas sustancias, como mencioné esta mañana, en muchos casos durante períodos de 25 a 35 años. A pesar del estudio de exposición cuya duración, si usted quiere, es ahora superior al período de una generación y en poblaciones que probablemente serían suficientemente grandes para detectar un aumento del riesgo de cáncer si estuviera asociado a estos compuestos, considero que es razonable decir que si bien en la bibliografía se encuentran de vez en cuando informes o presuntos informes relativos a tal aumento, hay pruebas contundentes con respecto al mayor riesgo de cáncer en relación con el uso de anticonceptivos esteroideos orales de que ese riesgo mayor no existe. El mejor testimonio de esta conclusión que acabo de sacar es el hecho de que prácticamente no se ha reducido su empleo a pesar de todo el trabajo que se ha realizado hasta ahora, diría que durante 35 años, con respecto al riesgo que representa el uso de anticonceptivos orales en las mujeres de todo el mundo. Ciertamente no se ha producido restricción alguna en la prescripción de este medicamento a las mujeres, también es cierto que no se ha reducido su uso; en todo caso, si se ha detectado algún cambio, y no tengo las cifras delante, creo que en general ha sido un cierto aumento con el paso de los años. Y éste es un experimento realizado en la especie fundamental. Gracias.

    Presidente

  52. Gracias. Dr. Arnold.

    Dr. Arnold

  53. Señor Presidente: Esta mañana, y obviamente esta tarde, no intentaré desafiar la excelente calidad del trabajo del Dr. Liehr; éste no es mi problema, está realizando una excelente labor y debería continuar en la misma dirección, porque estos posibles caminos que está tratando de dilucidar son interesantes. Mi problema de esta mañana y todavía de ahora es que considero que todavía quedan demasiados cabos sueltos. Por ejemplo, si dijéramos que los catecolestrógenos o la 16-hidroxiestrona siempre se unen in vivo al ADN, naturalmente esto sería una prueba contundente. Sin embargo, en el excelente artículo que escribió el año pasado en Annual Review of Pharmacology and Toxicology decía que no estaba en condiciones de confirmar estos datos in vivo. Decía que no se podía demostrar in vivo utilizando técnicas de postetiquetado. Así pues, por el momento al menos creo que hemos de excluir esto. Por otra parte, no me opongo en absoluto a la idea de investigar ulteriormente la ruta probable para la creación de especies con oxígeno reactivo, pero, puesto que se refería al trabajo de Nater, he observado que, por ejemplo, dicen en una de sus publicaciones en Chemical Research and Toxicology que, si bien la teoría de que el oxígeno reactivo en los estrógenos inducía daños en el ADN es razonable, no hay pruebas directas de utilización de quinonas de estrógenos y de las condiciones fisiológicas que apoyan esta hipótesis, etc. De manera que, en mi opinión, quedan todavía cabos sueltos o lagunas en las pruebas. Igualmente, si he comprendido bien el trabajo del Dr. Cavalieri, aunque él mismo lo dirá más tarde, él ha sintetizado estas quinonas, y ha sintetizado también más o menos con los mismos métodos químicos los posibles aductos, y ésta es una información muy interesante, porque ahora disponemos de sustancias de referencia para ulteriores investigaciones. Observo asimismo en un artículo suyo, el que ha publicado por ejemplo en Chemical Research and Toxicology el año pasado, que decía como conclusión que los aductos descritos en el trabajo permitían conocer el tipo de daño que posiblemente se producía en el ADN cuando se generaban quinonas de catecolestrógenos in vitro e in vivo y que esto se utilizará en estudios concebidos para determinar la estructura de los aductos de estrógenos en sistemas biológicos. Por consiguiente, de nuevo tengo la impresión de encontrarme ante una teoría bastante atractiva, y si examino estas sustancias con ojos de químico inmediatamente acepto los métodos químicos que utiliza para obtenerlas. La pregunta que me planteo es si esto se produce en células vivas, a qué concentraciones, cuáles son las enzimas que intervienen, cuál es la compartimentación de estas enzimas, etc. En algunos de sus trabajos, Dr. Liehr, habla acerca de aductos indirectos del ADN, y no estoy seguro de haber comprendido correctamente esos artículos, pero, ¿no podría ser que éstos fueran aductos del dialdehído malónico que se producen tras estimular la peroxidación de los lípidos? ¿Qué opina usted del mecanismo de estímulo de la peroxidación de los lípidos por estrógenos? Éstas son sólo algunas de las preguntas que me he planteado, y reitero que con mi posición no tengo la intención de criticar en modo alguno la calidad del excelente trabajo del Dr. Liehr, pero estimo que hay demasiadas lagunas en la prueba. No puedo excluir como científico que al final algunos de ustedes demuestren que los estrógenos pueden actuar directamente sobre los genes, nadie puede excluirlo. Por el momento no veo la prueba, la prueba contundente. Gracias, señor Presidente.

    Presidente

  54. Dr. Lucier.

    Dr. Lucier

  55. Sí, sólo deseo formular algunas observaciones sobre los comentarios del Dr. Liehr. Una es sobre la capacidad de las sustancias no genotóxicas para producir cáncer. Hemos analizado en un programa nacional de toxicología 500 bioensayos y aproximadamente un tercio de los que resultaron positivos son negativos en la prueba de mutagenicidad para Salmonella. Así pues, esta afirmación es correcta. Hay muchos carcinógenos en sistemas animales que no provocan mutaciones, de manera que esta afirmación es correcta, y a éstos corresponde el tercio de los 500 que hemos ensayado. De las otras cuestiones que deseo señalar, una se refiere a la respuesta mediada por receptores frente a la respuesta genotóxica. La respuesta mediada por receptores consiste en que un estrógeno se une a su receptor específico y estimula el crecimiento, mediante la división de células que ya contienen una mutación. Hay pruebas abundantes en la bibliografía científica que apoyan este hecho como una manifestación fundamental de la capacidad de las hormonas para provocar cáncer. Ésta es mi opinión, y el Dr. Liehr indica que ése es claramente un aspecto importante de la carcinogénesis hormonal. Afirma además que las manifestaciones genotóxicas pueden facilitar asimismo el proceso carcinogénico de las hormonas. Al hablar de pruebas, no es que carezcan de fundamento, pero tampoco son contundentes en este caso como en el sistema mediado por receptores. Esto no significa que no se produzcan y no desempeñen una función, pero no son tan convincentes en este momento concreto como las pruebas del sistema mediado por receptores. Ahora bien, aunque considero que es un hecho importante, creo que el Dr. Ritter dio mi ejemplo, el organismo produce 28.000 moléculas de estrógeno de manera natural por cada una introducida por la carne que contiene agentes estimulantes del crecimiento. Una vez en el organismo, éste no las diferencia, no identifica que existe una procedente de animales tratados con estimulantes del crecimiento, sino que trata de manera idéntica las 28.001 moléculas, de manera que la posibilidad de que ésa se convierta en molécula genotóxica es igual a la de cualquiera de las producidas por el organismo. Así pues, sólo se suma al conjunto, y considero que puede ser un punto importante que hay que tener en cuenta. Por consiguiente, aunque es muy difícil que se produzca un cambio en esta molécula, es posible, hemos dicho anteriormente que no podemos descartar que ocurra, aun cuando no contribuiría mucho, debido a que el número de moléculas es demasiado pequeño con respecto al de las naturales. En cuanto a la otra cuestión que se planteó en relación con el cáncer de mama y los anticonceptivos orales, se han realizado varios estudios que se han concentrado en el cáncer de mama, no sé exactamente cuantos, tal vez unos 15, y en algunos de ellos se ha puesto de manifiesto un aumento, mientras que en otros no. Si se suman todos, no se sabe qué hacer. Se observa alrededor de un 15 o un 20 por ciento de aumento del cáncer de mama en mujeres que utilizan anticonceptivos orales, pero este valor no es significativo estadísticamente. En realidad podría deberse al azar. Los estudios de epidemiología son poco sensibles en la detección de cambios en la incidencia de tumores, especialmente cuando su frecuencia es muy alta. Puesto que una de cada 10 mujeres padece de cáncer de mama, un aumento del 10 o el 5 o el 2 por ciento es significativo en cuanto al número de casos, pero nunca podría ser recogido por los estudios epidemiológicos, simplemente porque no son suficientemente sensibles. No es como el caso del dietilestilbestrol, que producía un tumor muy raro, de manera que fue muy fácil detectarlo. Era el adenocarcinoma vaginal de las crías hembras que habían estado expuestas a esa edad y durante sus gestaciones, de manera que normalmente se producía con una frecuencia baja y era muy fácil detectarlo. Los cambios y la incidencia del cáncer de mama son muy, muy difíciles de detectar a partir de los estudios epidemiológicos.

    Presidente

  56. Muchas gracias. Propondríamos tal vez suspender aquí el debate y hacer una pausa de 10 ó 15 minutos. Se me ha informado que la cafetería cierra a las 5.30 horas así que ... tómense ustedes una pausa y continuaremos tal vez hasta las 7.00 horas que es la hora habitual ... Bien, durante la Ronda Uruguay nos quedábamos incluso hasta más tarde pero veamos cómo van las cosas. ¿Les gustaría a ustedes hacer algún comentario sobre esta cuestión?

    Sr. Christoforou (CE)

  57. Creo que el Dr. Liehr desearía formular un comentario y, posteriormente, los Dres. Cavalieri y Epstein desearían intervenir sobre este punto concreto.

    Presidente

  58. Muy bien, así que en breve tendremos tres intervenciones. Muchas gracias.

    Dr. Liehr (CE)

  59. En primer lugar, señor Presidente, teniendo en cuenta las observaciones del Dr. Ritter, afirmó usted haber citado el caso de una molécula adicional cada 28.000, lo cual constituye un riesgo muy bajo, que se aproxima a 0 a estas bajas concentraciones. Desearía exponerle mi opinión, señor Presidente, de que se trata de pura especulación; no contamos con datos de genotoxicidad a dosis bajas. Esa es exactamente la cuestión que estoy planteando. Los expertos hacen declaraciones que no pueden respaldar con datos y hasta que no tengamos estos datos desearía que se sometiera a todas las pruebas necesarias este estrógeno carcinogénico, antes de exponer su acción a un elevado número de personas. En segundo lugar, estoy de acuerdo con usted, en lo que respecta al Dr. Arnold, en que en estos momentos se trata sólo de una hipótesis interesante y nunca he pretendido que fuera más que eso, y coincido también con usted en que faltan muchos elementos pero este es precisamente el asunto que nos ocupa. Creo que ante una sustancia que presenta tantos aspectos preocupantes, deberíamos proceder con mucho cuidado y de forma muy mesurada antes de lanzarnos y permitir que poblaciones enteras queden expuestas a ella antes de que se hayan aclarado estos aspectos inquietantes. En cuanto a los aductos indirectos de ADN y la estimulación de la peroxidación de los lípidos, se trata de un aspecto no genotóxico sobre la acción de los radicales libres en células inducida por los metabolitos del estrógeno. No obstante, la peroxidación de los lípidos es muy importante porque reorienta o altera el metabolismo, incluido el del estrógeno, y permite la formación de metabolitos reactivos en concentraciones mucho mayores. Así pues se ponen en marcha procesos que posteriormente se autoalimentan y que en realidad han sido estudiados insuficientemente, que apenas hemos comenzado a abordar. Estoy de acuerdo con usted, pero no obstante son aspectos preocupantes que realmente hay que examinar con más detalle. En cuanto a las observaciones del Dr. Lucier, en el sentido de que, en la polémica entre las respuestas mediadas por receptores y las respuestas genotóxicas, esta segunda hipótesis tal vez no sea tan acuciante, por el momento, también aquí por falta de datos no sé si estamos en situación de emitir tal juicio o hacer tal afirmación por ahora. Es posible que la genotoxicidad se provoque sólo en casos relativamente raros, pero no olvidemos por favor que en estos momentos estamos ocupándonos también de una hormona y que, cuando una hormona estimula la proliferación celular y se establece una mutación, señor Presidente, estoy de acuerdo con el Sr. Lucier en que, dado que respiramos oxígeno y estamos expuestos a una gran variedad de sustancias genotóxicas, éste es un proceso que se está produciendo dentro de todos nosotros diariamente. Sin embargo, el Dr. Lucier ha afirmado que estos estrógenos provocarían un aumento tan pequeño que resultaría insignificante; pero, como los estrógenos son también hormonas, la estimulación hormonal de la división de las células puede muy bien fijar la mutación y provocar tumores. Así pues, por el momento y ante la carencia de más información, no veo cómo podemos llegar a la conclusión de que la asimilación de estrógenos es inocua.

    Dr. Cavalieri (CE)

  60. Desearía contestar al Dr. Arnold y agradecerle el haber señalado la punta visible del iceberg de todo el problema. Lo que él ha reconocido prácticamente es que estos metabolitos del estrógeno pueden reaccionar con parte del ácido nucleico, cosa que ha resultado vital para crear los compuestos estándar que ahora estamos sometiendo a prueba in vitro e in vivo, como pueden ustedes comprobar en el informe que les he presentado. El principio básico Dr. Arnold, de que es muy difícil demostrar la genotoxicidad de los estrógenos se ha establecido porque no sabíamos lo que es un carcinógeno químico. Ese ha sido el gran problema; ahora sabemos, desde hace dos años, lo que es un carcinógeno químico, tema básico del documento publicado en 1995 en las actas de la Academia Nacional de Ciencias. Un carcinógeno químico es un compuesto que, como hemos demostrado en el caso del hidrocarburo aromático policíclico, pertenece a una categoría muy amplia de carcinógenos que puede ampliarse también a compuestos como las aflatoxinas, etc.; es un compuesto que produce en exceso lo que llamamos apurinicidas. Quiere esto decir que extrae dos bases del ADN. Una se llama adenina y la otra guanina, y este proceso es muy rico, en el sentido de que es muy intenso si se compara con la depurinación normal que sufrimos cada día. Ya saben ustedes que un carcinógeno se hace carcinogénico y se inicia el cáncer, cuando ya no es posible el proceso de reparación de estos apurinicidas. Haciendo uso de este conocimiento básico sobre el hidrocarburo aromático, hemos descubierto la misma formación de apurinicidas mediante un metabolito específico del estrógeno llamado quinona del 4-catecolestrógeno. Estos compuestos se unen al ADN formando una cierta cantidad de apurinicidas, proceso que hemos demostrado in vitro y pueden consultar en el informe, e in vivo inyectando el catecol en la glándula mamaria de la rata y descubriendo este tipo de átomo. Creemos, como ha mencionado el Dr. Lucier por la mañana, que los aductos que forman apurinicidas en el interior son los aductos más mutagénicos y corresponden a la definición de carcinógeno químico. Se trata del proceso inicial, el cáncer, y creo, más bien estoy seguro de ello, que los estrógenos son la causa del cáncer de mama, debido a este fenómeno único de formar carbonos depurinadores, del mismo modo que el Dr. Liehr y otros cuentan ya con pruebas muy evidentes en lo que respecta al cáncer de próstata y a otros cánceres humanos. Por consiguiente, creo realmente que el principal problema que tenemos que afrontar durante nuestra vida es la presencia de estrógenos. Cuando éstos están situados correctamente, y ustedes saben que en la vida normal lo están, están bien muy controlados y resultan benéficos, pero si algo falla en el control ... porque todos contamos con mecanismos protectores para que no se desplacen al lugar que no deben. Pero si este mecanismo protector por una u otra razón, o por una causa compleja no funciona, estos estrógenos se pueden convertir en carcinógenos químicos e iniciar la serie de procesos que dan lugar al cáncer. Lo que se está estudiando sobre el carcinógeno hormonal y los datos en que se basan estos estudios son los mismos datos que ustedes llaman IDA, etc., y se basa solamente en el efecto hormonal del proceso mediado por receptores. El fallo inicial puede producirse en una persona no protegida, en una persona con un alto riesgo que cuando llega a los 30 años tiene cáncer de mama porque no funciona su mecanismo protector y el cáncer puede producirse incluso con una cantidad mínima de estrógenos debido, como saben ustedes, a que no actúa el mecanismo protector para impedir que se inicie una vía equivocada. Esta vía equivocada es el metabolismo del estradiol que se convierte en catecolestrógenos. Existen dos clases de catecolestrógenos. El más abundante en general se llama 2-catecolestrógeno, y no es peligroso ni produce cáncer. El otro es el 4-catecolestrógeno que, si se sigue oxidando y se convierte en quinona, puede provocar cáncer y esto es lo que tenemos que tener en cuenta. Por desgracia, o por suerte, esta investigación está todavía en ciernes pero llegará un momento en que salgamos de esta fase, y el que hayamos operado con un paradigma distinto del de otras personas crea un problema de comunicación entre nosotros, y en general, con la comunidad científica. Pero ya saben ustedes que todos los esfuerzos humanos se basan en paradigmas distintos y en un cierto momento hay que tener en cuenta el que verdaderamente procede. Gracias por esta posibilidad.


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