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Organización Mundial | WT/DS18/R 12 de junio de 1998 (98-2258) Original: inglés |
Australia - Medidas que Afectan a la Importación de Salmón
Informe del Grupo Especial (Continuación)
4.59 Con objeto de facilitar la elaboración del Informe BRS antes aludido, se encargó a un consultor que elaborara un examen independiente pormenorizado de las publicaciones científicas y de las normas y procedimientos de cuarentena australianos para los animales acuáticos y sus productos. El informe "Australian Quarantine Policies and Practices for Aquatic Animals and their Products: a review for the Scientific Working Party on Aquatic Animal Quarantine" (Normas y procedimientos australianos en materia de cuarentena para los animales acuáticos y sus productos: examen destinado al grupo científico de trabajo sobre la cuarentena de los animales acuáticos), de J.D. Humphrey, de la Oficina de las Ciencias de los Recursos, se distribuyó en 1995 (the "1995 Humphrey Report") (el "Informe Humphrey de 1995"). El informe señalaba que no existían argumentos de peso que permitieran sostener que la importación de productos de animales acuáticos destinados al consumo humano presentaba el riesgo de radicación de patógenos exóticos en el medio ambiente acuático. Señalaba también la incoherencia que suponía que estuviera autorizada la importación de productos frescos o congelados de peces distintos de los salmónidos sin restricciones específicas en materia de cuarentena, mientras que estaba prohibida la importación de carne de salmónidos a menos que fuera sometida a tratamiento para inactivar patógenos potenciales. Indicaba, asimismo, que el procedimiento en vigor de someter a termotratamiento a los salmónidos, con el fin de inactivar los posibles patógenos exóticos, carecía de base racional teniendo en cuenta la estabilidad térmica de un cierto número de patógenos de gran importancia en materia de cuarentena, especialmente en la gama de temperaturas inferiores.
4.60 En respuesta a la petición de acceso al mercado para el salmón procedente de Australia y de los Estados Unidos, Nueva Zelandia realizó un análisis del riesgo de enfermedades que presentaban los productos de salmónidos en libertad y de piscifactoría procedentes de un amplio espectro de países, que publicó en septiembre de 1997. El "Análisis del riesgo de Nueva Zelandia de 1997" examinó en particular el salmón con cabeza y branquias, pero sin vísceras, y consistió en un análisis cualitativo y cuantitativo. Una de las conclusiones de la evaluación cuantitativa era que el límite máximo de confianza (95 por ciento) respecto de la probabilidad de la introducción de Aeromonas salmonicida por tonelada de salmón sin vísceras, ni cabeza era de 2,27 x 10-9 en el caso del salmón del Pacífico en libertad procedente de América del Norte y capturado con fines comerciales, y de 5,48 x 10-8 en el caso del salmón del Atlántico procedente de Noruega. Nueva Zelandia concluyó que "[c]onsiderando que la probabilidad de introducción de enfermedades de animales acuáticos en Nueva Zelandia a través de las importaciones del producto es probablemente insignificante para la mayor parte de las enfermedades y muy baja en otras, no está justificado que se mantenga la prohibición de realizar importaciones".69 (La itálicas figuran en el original.) 4.61 Australia observó que los estudios a los que se refería el Canadá no reflejaban la política oficial del Gobierno. En diciembre de 1988, se establecieron los objetivos de política del Gobierno australiano en materia de cuarentena en el documento "Australian Quarantine – Looking to the Future: a Government policy statement" (Perspectivas de futuro del procedimiento de cuarentena en Australia: Declaración de política del Gobierno), que se conoce como la "Declaración Cook". Esta declaración recoge los principios y la organización de la política de cuarentena de Australia a largo plazo.
4.62 En octubre de 1996, el Departamento de Industrias Primarias y Energía publicó un informe sobre "Australian Quarantine – A Shared Responsability" (La cuarentena en Australia – Una responsabilidad compartida). Este documento (el "Informe Nairn") formuló al Gobierno de Australia una serie de recomendaciones, en virtud de las cuales se puso en marcha un programa de exámenes de la cuarentena de los animales acuáticos. El Gobierno australiano encomendó a un Grupo nacional especializado en las importaciones de pescado y productos de pescado que preparara un documento que permitiera afrontar de manera coordinada varias cuestiones relativas a la salud de los animales acuáticos. El Grupo estaba formado por representantes del Gobierno a nivel federal y de los estados, la industria, la pesca deportiva, los grupos conservacionistas y la comunidad científica. En diciembre de 1996 se publico "A Report into the implications arisin from aquatic animal imports" (Informe de las repercusiones de importación de animales acuáticos), denominado también el "Informe del grupo nacional especializado". En agosto de 1997, la respuesta del Gobierno al Informe Nairn y al Informe del Grupo nacional especializado se publicó con el título "Australian Quarantine: A Shared Responsability – The Government Response" (La cuarentena en Australia, una responsabilidad compartida – La respuesta al Gobierno). Este documento recoge la política australiana en vigor en materia de cuarentena.
4.63 Australia manifestó también que revestía gran importancia el estudio económico de fecha 20 de diciembre de 1996, realizado por la Comisión de Industria y que llevaba por título "Australian Atlantic Salmon - Effects of Import Competition" (el salmón australiano del Atlántico - Repercusiones de la competencia de las importaciones). 4.64 Australia indicó que lo que tenía aún mayor importancia era que el Gobierno de Australia tenía la costumbre de encargar los estudios a consultores en la fase de formulación de las políticas, y de encomendar, durante la elaboración de las políticas, proyectos de informe con recomendaciones destinadas a estimular la respuesta del público. A menudo, esos informes contenían propuestas de modificaciones que suscitaban una respuesta pública de todos los interesados. Ahora bien, los responsables de adoptar las decisiones rechazaban muchas recomendaciones o sólo las aceptaban parcialmente o después de que hubieran sido modificadas. Contra este telón de fondo debían considerarse los diferentes estudios e informes a los que había hecho referencia el Canadá y las recomendaciones que contenían. Además, el Canadá sólo había citado determinados subfragmentos de esos informes, lo que proyectaba una imagen inexacta de los elementos de hecho y de las circunstancias científicas. Por lo demás, dichos informes no habían sido objeto de un análisis científico de la misma índole que el Informe final.
4.65 El Canadá adujo que el Informe Humphrey, el Informe BRS y el Documento técnico Nº 3, preparados todos ellos por encargo de Australia, representaban un análisis y un juicio científicos exhaustivos que constituían un material probatorio importante para el Grupo Especial. En los informes se afirmaba que no existían casos confirmados de enfermedades que se hubieran radicado en poblaciones de animales acuáticos como consecuencia de la introducción de productos frescos o congelados de animales acuáticos, incluidos los salmónidos; que no existían testimonios científicos de peso para alegar que la importación de productos procedentes de animales acuáticos, incluidos los salmónidos, destinados al consumo humano supusiera un riesgo de radicación de agentes patógenos exóticos en el medio acuático; que la evisceración del pescado era un medio seguro para impedir la propagación de patógenos de animales acuáticos a través del comercio internacional de esos animales; y que era difícil justificar, con argumentos científicos, el mantenimiento de la prohibición de importar productos de salmónidos sin cocer. Los informes indicaban que la medida adoptada por Australia carecía de fundamento científico. Australia no había puesto en tela de juicio la credibilidad de los análisis científicos y de las conclusiones contenidos en los informes ni había presentado otros testimonios científicos que contradijeran esas conclusiones. Antes bien, la única razón por la que Australia los desacreditaba consistía en que no representaban la política oficial del gobierno. 4.66 Australia adujo que se había encargado la elaboración del Documento técnico Nº 3 para que sirviera como documento de debate que ayudara al grupo de trabajo australiano que se ocupaba de la acuicultura a identificar aspectos y opciones que podían resultar de interés en la elaboración de políticas y medidas para abordar los posibles problemas relacionados con la acuicultura en general. Ese documento no tenía como finalidad llevar a cabo un examen pormenorizado de las cuestiones relativas a los salmónidos y no se ocupaba detalladamente de la salud de los salmónidos. Australia señaló que la finalidad del Informe BRS era determinar problemas y posibles opciones como parte del examen de las políticas de Australia en materia de cuarentena de los animales acuáticos. Tampoco en este caso se había encomendado a sus autores que realizaran una evaluación del riesgo ni que limitaran al salmón el alcance del estudio. A su vez, el Informe Humphrey se había encargado para ayudar a los autores a preparar el Informe BRS, por lo cual se podía afirmar que formaba parte de este último. En la medida en que esos documentos e informes contenían datos científicos pertinentes, válidos y que no hubieran sido cuestionados, se habían tenido en cuenta en el proceso de evaluación del riesgo de los salmones.
4.67 El Canadá manifestó también que Australia había reconocido en el Informe final que no existían datos que permitieran relacionar el comercio de productos de salmónidos para consumo humano con la propagación de enfermedades.70 Por consiguiente, el Canadá afirmó que existían datos epidemiológicos importantes que avalaban la conclusión de que no se propagaban enfermedades a través del comercio internacional de salmón sin cocer.71 En el Informe final se afirmaba que:
"La posibilidad de que se introduzcan en Australia organismos patógenos exóticos a través de las importaciones de salmón procedentes del Canadá y de los Estados Unidos es un riesgo, y en el caso de algunos de los agentes patógenos objeto de examen es probable que si se importaran cantidades comerciales de este producto, se introdujeran con él algunos de los agentes exóticos. Esto se ha de considerar teniendo en cuenta que no se han registrado datos epidemiológicos en las publicaciones especializadas acerca de la propagación de enfermedades a través de los productos de salmónidos para consumo humano, aunque se ha de reconocer que en la práctica sería difícil determinar la presencia de fenómenos de esa naturaleza."
…
"Aunque no existen testimonios científicos de la propagación de los agentes patógenos objeto de examen a través de productos para el consumo humano, es posible que ese hecho, de haberse producido, fuera relativamente inusual y extremadamente difícil de reconocer."72
4.69 El Canadá afirmó que tanto en el Informe final como en el Informe provisional de mayo de 1995 se había indicado la importancia de la secuencia de acontecimientos que debía registrarse para que una enfermedad exótica se radicara en Australia.75 Respecto del primer elemento en la secuencia de acontecimientos, "que el pescado originario contuviera patógenos exóticos", Australia había reconocido en el Informe final que no existían datos que indicaran que algunos de los patógenos en cuestión se habían encontrado alguna vez en el salmón del Pacífico capturado en el océano (cuadro 5). En su respuesta a las preguntas adicionales del Grupo Especial (pregunta 3)76, Australia había reconocido también que "la presencia "conocida" de un agente con un huésped determinado no es por sí misma un indicador fidedigno de la introducción, radicación o propagación de la enfermedad".
4.70 El Canadá alegó que al examinar la probabilidad de que se produjera cada uno de los pasos que formaban la secuencia de acontecimientos, a la luz de los testimonios científicos existentes sobre el estado de salud de los salmónidos de América del Norte, el Informe provisional de mayo de 1995 había señalado que la importación para consumo humano de salmón del Pacífico capturado en el océano, procedente del Canadá y de los Estados Unidos, no presentaba un riesgo importante de introducción y radicación en Australia de una enfermedad -o de una cepa de una enfermedad- exótica.77 Esta conclusión era congruente con la Evaluación del Riesgo de Nueva Zelandia de 199478 y había sido corroborada por las afirmaciones de otros expertos que se habían ocupado de esta cuestión.79 El Canadá señaló, además, que tanto la Dra. Wooldridge como el Dr. Rodgers habían indicado que el Informe provisional de mayo de 1995 era un análisis cualitativo del riesgo. Así lo había reconocido Australia, que había manifestado que el Informe provisional de 1995 cumplía las disposiciones del artículo 5. Sin embargo, en el Informe final se habían rechazado esas dos conclusiones a las que se había llegado por separado. Además, el Informe final no indicaba que los testimonios científicos en los que se fundamentaba el Informe provisional de mayo de 1995 fueran incorrectos o inadecuados. Por otra parte, las referencias científicas adicionales incluidas en el Informe final no aportaban pruebas de que las importaciones de salmón sin cocer darían como resultado la introducción de todos los agentes patógenos que suscitaban preocupación, o de alguno de ellos. Lo que agravaba más aún la situación era el hecho de que Australia no había incluido en el Informe final datos que figuraban en el Informe provisional de mayo de 1995, tal como habían hecho constar la Dra. Wooldridge y el Dr. Rodgers en sus comunicaciones al Grupo Especial. Sin embargo, el Informe final de Australia había llegado a una conclusión exactamente opuesta a la del Informe provisional de mayo de 1995, al prohibir la importación de salmón sin cocer bajo cualquier circunstancia. A juicio del Canadá, la única conclusión que se podía establecer era que la medida adoptada por Australia se basaba en elementos completamente ajenos a los testimonios científicos.
4.71 El Canadá rechazó la petición de Australia de que el Canadá aportara pruebas científicas que demostraran que la enfermedad no se propagaría a través del producto eviscerado, afirmando que nunca podría aportar el testimonio científico que pedía Australia, pues como había señalado el Dr. Burmaster, "en la ciencia nunca se puede llevar a cabo una demostración negativa".80 4.72 Con objeto de determinar a qué conclusiones podría haber llegado Australia si hubiera utilizado los datos de que disponía, el Canadá había encargado a David Vose, un experto con una dilatada experiencia en la evaluación del riesgo de importaciones de animales, que preparara una evaluación de la probabilidad de que las importaciones de salmón canadiense sin cocer pudieran dar lugar a la radicación de los dos agentes patógenos que, según el Informe provisional de mayo de 1995, planteaban un riesgo más elevado de introducción, Aeromonas salmonicida y Renibacterium salmoninarum. El Canadá dio instrucciones al Sr. Vose para que solamente tuviera en cuenta la información que figuraba en el Informe provisional de mayo de 1995 y en el Informe final, u otra información de la que Australia hubiera podido disponer al preparar sus informes. El Canadá observó que tanto la Dra. Wooldridge como el Dr. Burmaster consideraban que el Informe Vose era "muy pertinente"81 en el caso objeto de la diferencia. El Informe Vose señalaba que:82
4.73 Australia señaló a la atención su petición de que se descartara como prueba el Informe Vose.83 El Informe Vose había sido modificado de la noche a la mañana y hasta el 6 de febrero de 1998 no se había facilitado a Australia la versión revisada. Posteriormente, Australia había presentado una primera observación por escrito rechazando algunos de los argumentos científicos, pero el Canadá se había opuesto a que esa observación pudiera ser admitida como prueba. Australia había señalado que el Informe Vose y otros estudios no habían sido objeto en la OMC del mismo análisis jurídico al que se había sometido al Informe final, ni constituían evaluaciones del riesgo en el sentido del Acuerdo MSF. El Canadá ignoraba las prescripciones en materia de la deferencia debida y estaba pidiendo al Grupo Especial que llevara a cabo un examen de novo. 4.74 De cualquier modo, sin perjuicio de la preocupación de Australia respecto de su admisibilidad como prueba y de la inquietud que suscitaba en Australia que ese documento no hubiera sido sometido al mismo análisis científico (incluido un examen científico del mismo nivel) que el Informe final, Australia alegó que el Informe Vose solamente trataba de evaluar el riesgo de introducción y radicación de dos de los 24 agentes que eran objeto de preocupación y no evaluaba las consecuencias de la introducción. Australia convino en que adoptaba un enfoque razonable para elaborar un modelo cuantitativo del riesgo de introducción de esos dos agentes, si se disponía de un número suficiente de datos pertinentes. Sin embargo, Australia puso de relieve que la evaluación cuantitativa del riesgo de radicación de la enfermedad que se llevaba a cabo en ese documento era incompleta por cuanto sólo hacía referencia a dos de los 24 agentes que suscitaban preocupación y a una de las numerosas vías a través de las cuales el producto contaminado o enfermo objeto de importación podía llegar a los peces hospedantes susceptibles en Australia. La vía de exposición posterior a la entrada sobre la que el Informe Vose trataba de elaborar un modelo (es decir, la exposición a través de la contaminación de las aguas subterráneas con desechos que contuvieran el producto importado contaminado o enfermo) ignoraba otras vías de mayor riesgo relacionadas con la eliminación de desechos (por ejemplo, el riesgo de propagación a través de la escorrentía y las inundaciones, de las aves que se alimentan de desechos, como las gaviotas, o de la penetración de restos crudos o poco cocinados en los cursos de agua por otras causas, como los desechos de los restaurantes, los excursionistas o las personas que deliberadamente alimentaban con desechos a aves o peces). Australia también expresó su preocupación por el hecho de que en el documento no se tuviera en cuenta el riesgo de introducción y radicación de Aeromonas salmonicida, agente causante de la forunculosis, a través del moco de la piel del salmón. Lo que el Informe Vose no abordaba tenía mucha mayor importancia que los detalles de lo que examinaba, y confirmaba el punto de vista de Australia de que no era viable ni adecuado adoptar un enfoque plenamente cuantitativo para evaluar la probabilidad de radicación y propagación de agentes patógenos exóticos importados con el producto en cuestión. Australia señaló nuevamente que no estaba obligada a llevar a cabo una evaluación cuantitativa del riesgo y reiteró la preocupación que ya había expresado anteriormente acerca de la dificultad y las limitaciones que entrañaba un enfoque cuantitativo en situaciones complejas en las que existían importantes lagunas de información. 4.75 Australia adujo que en buena medida, cuando el Canadá alegaba que existían testimonios científicos importantes, lo que en realidad ocurría era que no existían informes. No hacía referencia a un trabajo científico encaminado a detectar si se producía o no un fenómeno determinado. Era poco probable que la propagación, si se producía a través del producto en países en los que existía el agente patógeno, se atribuyera al movimiento de dicho producto, en muchos casos por el plazo de tiempo transcurrido entre el momento que se registraba un incidente que introducía el agente patógeno y el reconocimiento de la presencia de dicho agente. Por otra parte, una vez que se efectuaba un presunto diagnóstico acerca de un agente patógeno de nueva identificación, la labor científica se concentraba en la lucha contra él y en su erradicación. Las pruebas a las que se refería el Canadá se circunscribían al dominio de las afirmaciones y se basaban en una declaración contenida en una evaluación del riesgo realizada por Nueva Zelandia y en algunas citas tomadas de diversos estudios australianos, que no refutaban los fundamentos científicos del Informe final. Las "pruebas epidemiológicas importantes" a las que aludía el Canadá sólo eran opiniones expresadas en informes y estudios, referentes en gran parte a los niveles de riesgo. Algunas de esas opiniones ya habían sido corregidas, respecto del presunto diagnóstico reciente de la AIS en el salmón de Nueva Brunswick, que había llevado a la erradicación de la población y a otras medidas de cuarentena con un importante costo financiero.
4.76 Australia manifestó que para determinar si una medida era "necesaria" era preciso hacer referencia al nivel apropiado de protección y tener en cuenta si se corría el riesgo de no poder conseguirlo si se importaba el producto (el salmón sin cocer) en cualquier forma. Australia no había alegado que se debía disponer de testimonios científicos irrefutables de que no se produciría un acontecimiento, sino que "los testimonios científicos suficientes" eran pertinentes respecto del nivel apropiado de protección. Australia había establecido mediante la investigación científica que existía la posibilidad de que un determinado número de agentes patógenos exóticos estuvieran presentes en el salmón canadiense sin cocer. Era incuestionable que si entraba el producto en el país también lo harían los agentes patógenos. Basándose en la información científica disponible, se había determinado que existía un probabilidad de que esos agentes patógenos estuvieran presentes en el producto al llegar éste a Australia, aun cuando hubiera sido sometido a determinadas formas de tratamiento distintas del tratamiento térmico. Se había establecido también, que la entrada, radicación o propagación de dichos agentes patógenos podía tener lugar a través de una serie de vías identificadas. Además de las restricciones de las importaciones, se habían tenido en cuenta otras opciones para gestionar ese riesgo, pero se había considerado que no eran adecuadas para conseguir el nivel apropiado de protección. Se había llegado a la conclusión de que la importación del producto en cuestión comportaba un nivel de riesgo inaceptable. Esas eran las razones por las que Australia afirmaba que la medida era necesaria para conseguir el nivel apropiado de protección. 4.77 Australia adujo que para que hubiera "testimonios científicos suficientes" no se requería la demostración de pruebas científicas concluyentes. Australia tenía derecho a adoptar una posición de cautela. Existían testimonios científicos suficientes acerca del riesgo de entrada, propagación o radicación de enfermedades como para mantener esa medida.84 El Acuerdo MSF no establecía un valor o un volumen umbral, ni clasificaba las obligaciones con arreglo a las preocupaciones comerciales o económicas, y no establecía límites sobre el tipo de medida utilizada por un Miembro o el alcance de la misma; el Acuerdo MSF no impedía a los Miembros mantener prohibiciones de las importaciones si esa medida era necesaria para la protección de la vida y de la salud. Los testimonios presentados por Australia eran suficientes a los efectos de determinar que no se podía conseguir el nivel apropiado de protección si se permitía la entrada de salmón sin cocer procedente del Canadá.85 Australia no estaba obligada a demostrar que existían testimonios concluyentes. La argumentación del Canadá se basaba en opiniones expresadas sobre la ausencia de testimonios concluyentes. Australia había señalado las importantes lagunas existentes en el ámbito de la investigación científica sobre el salmón y otros animales acuáticos, en comparación con la tarea desarrollada acerca de los animales terrestres, respecto de los cuales se sabía que determinados productos para consumo humano habían propagado enfermedades. En relación con los "testimonios científicos suficientes", el Órgano de Apelación del caso CE - Hormonas había afirmado con toda claridad que la evaluación del riesgo no tenía necesariamente que plasmar sólo la opinión de la mayoría de la comunidad científica competente y que los Miembros tenían derecho a adoptar decisiones aunque existiera una incertidumbre científica.86
4.78 Australia manifestó que, en síntesis, los testimonios científicos disponibles indicaban que:
4.79 Australia manifestó que para la mayor parte de los agentes patógenos no existía la información necesaria que permitiera determinar la probabilidad de que fueran introducidos a través de la importación de salmón canadiense sin cocer. Los datos existentes eran en gran parte fragmentarios o incompletos.87 Había importantes lagunas en la información para poder adoptar decisiones en materia de cuarentena. El Canadá no había desmentido esta afirmación y los expertos que asesoraban al Grupo Especial habían reconocido las deficiencias de los datos, y se habían referido también a la contribución del Informe final a este respecto. Para sostener las afirmaciones relativas a la inocuidad de los productos sin cocer era de especial importancia poseer pruebas epidemiológicas más concluyentes. El Canadá no había aportado otros testimonios científicos alternativos o suplementarios que rechazaran la conclusión, basada en los testimonios científicos disponibles, de que existía un riesgo de entrada, propagación o radicación de las enfermedades en cuestión. Además, este extremo había sido confirmado por los expertos que brindaban asesoramiento al Grupo Especial. Las pruebas que había presentado el Canadá no hacían referencia a aspectos científicos, sino al nivel de riesgo. La existencia de lagunas en el conocimiento científico no significaba que los testimonios científicos fueran insuficientes. Si se colmaban esas lagunas y se aportaban pruebas que pudieran modificar la base de las conclusiones establecidas, Australia estaría dispuesta a examinar la información, como ya se había hecho constar en el Informe final. Hasta la fecha, el Canadá no había podido aportar testimonios científicos de pertinencia directa sobre agentes patógenos endémicos presentes en un recurso importante, incluso información relativa a: la prevalencia de la infección en el salmón del Pacífico adulto, capturado en el océano; los efectos de la elaboración y la manipulación en la infección; la eficacia de la inspección para detectar infecciones; la dosis infecciosa; o la vía de infección.
4.80 Australia alegó que la ausencia de pruebas de la propagación no demostraba que ésta no se producía.88 En este sentido, afirmó que la introducción de enfermedades del camarón, como la enfermedad de la cabeza amarilla, la enfermedad de las manchas blancas y el síndrome Taura, que se habían registrado recientemente en América del Norte, era una prueba concluyente de que los productos destinados al consumo humano podían ocasionar la propagación de enfermedades de animales acuáticos. Esas enfermedades tuvieron repercusiones importantes en la industria americana del camarón. En cuanto a las pruebas presentadas en el cuadro 5, el Canadá no había incluido todos los agentes patógenos a los que hacía referencia el Informe final, por lo que la información no era un indicador fiable respecto de todas las situaciones de riesgo a las que se estaba haciendo referencia. Por último, el Canadá no había discrepado de la afirmación de que existía un riesgo de propagación de enfermedades a través de un producto para consumo humano. 4.81 Australia manifestó que era falso afirmar que las conclusiones del Informe final eran opuestas a las que se habían alcanzado en mayo de 1995. La recomendación del Informe provisional de mayo de 1995 había figurado entre las cinco opciones que se habían considerado en el Informe final. Las recomendaciones del Informe provisional de mayo de 1995 representaban el siguiente nivel más alto de riesgo en comparación con las recomendaciones del Informe final. Este último incorporaba los fundamentos científicos del Informe provisional de mayo de 1995, pero no se podía sostener que constituyera la expresión de la posición política inversa. Antes bien, se había decidido adoptar la siguiente opción más prudente, compatible con el nivel adecuado de riesgo de Australia.
4.82 El Canadá rechazó la referencia de Australia a los "avances en los conocimientos científicos" relativos a los nuevos agentes patógenos, los virus de los camarones, los biofilm y la identificación en Australia del huésped alternativo del patógeno de la enfermedad del vértigo. A preguntas del Grupo Especial, el Dr. Rogers había manifestado que todos los expertos que aconsejaban al Grupo Especial coincidían en que no tenían información de avances registrados en los conocimientos científicos que justificaran la modificación de las conclusiones del Informe provisional de mayo de 1995, que se había plasmado en el Informe final.
4.83 Según el Canadá, ninguno de los datos citados suponía un avance de los conocimientos científicos que justificara que se modificaran las conclusiones. En relación con la identificación de agentes patógenos, Australia había reconocido que la información acerca de la AIS, del virus de la necrosis eritrocítica y de la SHV era posterior al Informe final. La aparente identificación de esos patógenos en el salmón del Atlántico no era pertinente para el Informe final de Australia, que sólo se ocupaba del salmón del Pacífico capturado en el océano.
4.84 El Canadá observó que con respecto a los virus de los camarones, Australia había reconocido en el Informe final que se desconocía la vía de entrada del virus en los Estados Unidos y que ese ejemplo tenía una validez limitada.89 Australia, en el intento de explicar la razón por la que se permitía la entrada en Australia de especies distintas de los salmónidos que hospedaban varios de los agentes patógenos comunes en el salmón, mientras se denegaba la entrada del salmón, había alegado que sin realizar un análisis del riesgo era difícil establecer conclusiones sobre la posibilidad de que otras especies de peces distintas de los salmónidos fueran portadores de organismos, a pesar de lo cual había decidido utilizar la supuesta propagación de virus de los camarones como prueba del riesgo de entrada, radicación o propagación de agentes patógenos para justificar la prohibición de importar productos de salmónidos sin cocer. En relación con los biofilm, Australia había reconocido en el Informe final que los biofilm tenían escasa importancia, o ninguna, en relación con la medida que había adoptado y había puesto de manifiesto que la información sobre los biofilm no podía ser utilizada para justificar la prohibición al salmón sin cocer. 4.85 Por último, el Canadá alegó que la identificación en Australia del huésped alternativo de M. cerebralis no era motivo suficiente para modificar radicalmente la conclusión del Informe provisional de mayo de 1995. Australia había reconocido en el Informe final que la enfermedad del vértigo no estaba presente en el Canadá y, de cualquier modo, la enfermedad se asociaba con los ejemplares jóvenes de salmónidos de agua dulce. Por consiguiente, el Informe final no reflejaba avances suficientes en los testimonios científicos para justificar la modificación total de las recomendaciones contenidas en el Informe provisional de mayo de 1995.
4.86 Las condiciones relativas al termotratamiento que se fijaban en la medida adoptada por Australia y la prohibición consiguiente de importar productos de salmónidos sin cocer debía sustentarse racionalmente en los testimonios científicos para conseguir el nivel apropiado de protección de Australia. A juicio del Canadá, no existían razones científicas de peso que justificaran que Australia siguiera manteniendo la medida relativa al termotratamiento, cuya consecuencia era la prohibición de importar en Australia productos de salmónidos canadienses sin cocer. El Canadá observó que Australia había manifestado que "lo que es cierto es que la aplicación de calor reducirá el número de agentes patógenos viables que puedan existir" (itálicas añadidas). Australia había manifestado asimismo que los fundamentos científicos de la medida relativa al tratamiento térmico se basaban en la información disponible en 1983. El Canadá alegó que en 1988, año en que se llevaron a cabo las últimas modificaciones de las prescripciones en materia de termotratamiento, la información científica existente acerca de la eficacia del tratamiento térmico para inactivar los 24 agentes patógenos enumerados en el Informe final era, en el mejor de los casos, dispersa y seguía siendo limitada. Cuando se sometió a tratamiento térmico a los peces hospedantes, Australia seguía careciendo de testimonios científicos sobre la inactivación de cualquiera de los agentes patógenos enumerados en el Informe final.90 Australia había reconocido que las prescripciones vigentes acerca del termotratamiento debían ser revisadas. En el Informe BRS, se había manifestado que:
"El procedimiento que se aplica actualmente, consistente en someter a termotratamiento a los salmónidos para inactivar posibles agentes patógenos exóticos, no se sustenta en una base racional, teniendo en cuenta la estabilidad térmica de un determinado número de patógenos de gran importancia desde el punto de vista de las medidas de cuarentena, especialmente en la gama de temperaturas inferiores."91
4.88 Australia afirmó que la evaluación que había efectuado de los 24 agentes patógenos de salmónidos se basaba en datos científicos pertinentes. Se habían evaluado los siguientes parámetros:
La evaluación del riesgo había comprendido también un estudio de los efectos económicos de dos de las enfermedades de los salmónidos, a saber, la forunculosis y la necrosis hematopoyética infecciosa (NHI).
4.89 Con respecto al producto sometido a tratamiento térmico, Australia recordó que el producto termotratado no estaba incluido en la reclamación inicial del Canadá (párrafo 4.8). De todas formas, Australia se remitió a sus declaraciones en el marco de las disposiciones pertinentes del artículo 5 (párrafos 4.194 a 4.213), incluso al hecho de que estaba previsto que el producto termotratado fuera objeto de una reevaluación como parte del proceso de revisión de los procedimientos de cuarentena relativos a los animales acuáticos. Las medidas en vigor relativas al producto termotratado se basaban en las pruebas científicas disponibles en 1982 y se habían manifestado algunas opiniones en el sentido de que las medidas podían no ser suficientemente restrictivas desde el punto de vista del nivel apropiado de protección de Australia. En relación con los argumentos expuestos por el Canadá respecto a las "refutaciones" de las alegaciones de Australia, Australia reiteró la diferente condición de diversos estudios e informes citados por el Canadá, incluso la diferencia entre las opiniones sobre los niveles de protección y los juicios basados en una evaluación detallada del riesgo. Australia se remitió también a sus declaraciones contenidas en los párrafos 4.152-4.154 en el sentido de que no alegaba que la diferencia entre las recomendaciones formuladas en el Informe final y el Informe provisional se basaran en nuevos datos científicos.
f. Párrafo 3 del artículo 2
4.90 El Canadá alegó que la prohibición australiana de las importaciones de salmón sin cocer constituía una violación de la primera frase del párrafo 3 del artículo 2. Esta frase establecía que cuando prevalecieran condiciones idénticas o similares entre Australia y cualquier otro Miembro de la OMC, Australia tenía la obligación positiva de asegurarse de que las medidas sanitarias que aplicaba para proteger la vida o la salud de los salmónidos en su territorio no discriminaban de manera arbitraria o injustificable a otro Miembro de la OMC.
4.91 Australia observó que la alegación del Canadá con respecto al párrafo 3 del artículo 2 se limitaba a afirmar que la medida era discriminatoria, en contradicción con las disposiciones del párrafo 3 del artículo 2. El Canadá no había alegado con respecto al párrafo 3 del artículo 2 que la medida constituyera una restricción encubierta del comercio internacional.
4.92 Australia alegó que el párrafo 3 del artículo 2 establecía una obligación básica, desarrollada a través de las disposiciones del artículo 5. Era necesario interpretar la obligación básica que establecía el párrafo 3 del artículo 2 teniendo en cuenta el uso hecho de los mismos términos en el párrafo 5 del artículo 5. El Órgano de Apelación había afirmado en el caso CE - Hormonas que el párrafo 3 del artículo 2 y el párrafo 5 del artículo 5 debían ser leídos en su contexto y que el párrafo 5 del artículo 5 trazaba y detallaba una vía particular que conducía al mismo destino establecido en el párrafo 3 del artículo 2. En concreto, debían tenerse en cuenta los párrafos 2 y 3 del artículo 5 cuando se determinara si prevalecían condiciones similares según los términos del párrafo 3 del artículo 2, lo mismo que cuando se examinara la aplicabilidad del párrafo 5 del artículo 5.94 La obligación básica que establecía el párrafo 3 del artículo 2 era: i) que la medida (la prohibición de las importaciones por cuarentena del salmón sin cocer procedente del Canadá) no discriminara de manera arbitraria o injustificable entre el Canadá y Australia o entre el Canadá y otros Miembros, en circunstancias en que prevalecieran condiciones idénticas o similares; y ii) que la medida no se aplicara de manera que constituyera una restricción encubierta del comercio internacional.
4.93 Australia sostuvo que no existía ninguna situación que impusiera condiciones diferentes a los diferentes Miembros con respecto a la importación de salmón sin cocer. Además, Australia sostuvo que como concurría la circunstancia de que podía entrar, radicarse o propagarse un cierto número de agentes patógenos exóticos en Australia a causa de las importaciones de salmón sin cocer de origen canadiense, no podía pretenderse que prevalecían unas condiciones idénticas o similares entre Australia y el Canadá en lo que atañía al mismo producto y a las mismas enfermedades.
4.94 Australia alegó, con respecto a los demás productos que pudieran albergar las mismas enfermedades o los mismos agentes patógenos exóticos en Australia, que sería necesario establecer, caso de que se permitiera la entrada de ese producto, si se producirían unos efectos negativos para la salud o unas consecuencias del tipo de los enumerados en el párrafo 3 del artículo 5 que fueran idénticos o similares. Una simple comparación de las restricciones aplicadas al comercio de estos productos no constituía una prueba de la existencia de "condiciones idénticas o similares". La fundamentación prima facie de una reclamación no podía basarse exclusivamente en la afirmación de que se aplicaban unas medidas diferentes a otros productos que podían albergar una o más de las enfermedades presentes en el salmón sin cocer. Australia sostuvo que no prevalecían condiciones idénticas o similares en lo que atañía a los riesgos y consecuencias que suponían los 24 agentes patógenos en cuestión que potencialmente estaban presentes en el salmón sin cocer de origen canadiense. Para continuar con Australia - Medidas que Afectan a la Importación de Salmón: Sección 4.95
69M. Stone, S. MacDiarmid, y H. Pharo, "Import Health Risk Analysis: Salmonids for Human Consumption", Organismo de reglamentación del Ministerio de Agricultura de Nueva Zelandia, 1997, página 6. 70Final Report, página 364. ("No existen datos que permitan relacionar el comercio ..."). 71El Canadá citó diversos informes, entre ellos: la Evaluación del Riesgo de Nueva Zelandia de 1994, páginas 5.6; el informe de mayo de 1995, páginas i, página iii, página 218; el Informe Humphrey, páginas 89, 117; el Informe Nunn, página 34; P. de Kinkelin y R. P. Hedrick, "Dilemmas of Disease Control Policies" (1991), 11, Bulletin of the European Association of Fish Pathologists 3; y el Documento Técnico Nº 3. 72Final Report, páginas 66 y 67. 73Ibid., páginas 67, 37 y página 349 "A pesar de que se han realizado nuevos estudios, ningún informe …". 74Ibid., página 47, respecto de Ceratomyxa shasta y Henneguya salminicola; página 44 respecto del VNHI. Véase también la evaluación del riesgo de las importaciones de Nueva Zelandia, página 20, respecto del VNHI. 75Ibid., página 51; May 1995 Draft Report, página 215. 76Preguntas adicionales del Grupo Especial a las partes del 8 de diciembre de 1997. Pregunta 3: ¿Qué animales acuáticos distintos de los salmónidos, de los que se tiene información que son portadores de algunas, varias o todas las 24 enfermedades de preocupación para Australia, importa Australia? Respecto de esas importaciones, indiquen i) la finalidad(es) y su utilización posterior (por ejemplo, para consumo humano, para cebo), ii) el volumen aproximado que se importa actualmente y el que se ha importado durante los últimos 20 años, iii) la forma en que se autoriza la importación del producto (es decir, eviscerado, congelado) y iv) las medidas sanitarias concretas aplicadas a esos productos distintos de los salmónmidos, además de las identificadas en su respuesta a la pregunta 4 c) y d) de fecha 7 de octubre (por ejemplo, en qué condiciones se permite la importación de arenque del Pacífico como pez para cebo). 77May 1995 Draft Report, página 223 (Conclusiones), véase también el párrafo 4.172. 78994 New Zealand Risk Assessment, página 2. 79Tore Hastein (julio de 1995) y A.H. Mc.Vicar (agosto de 1995). 80Burmaster, Transcripción, párrafo 250. 81Wooldridge, Transcripción, párrafo 255, y Burmaster, párrafo 257. 82Quantitative analysis of the risk of establishment of Aeromonas salmonicida y Renibacterium salmoninarum in Australia as a result of importing Canadian ocean-caught salmon", David Vose ("Vose Report"), diciembre de 1997. 83Párrafo 4.4. 84En el Informe final, páginas 7-10, se reseña el procedimiento utilizado para recoger información. 85Referencias citadas en el Informe final. 86Op. cit., párrafos 193 y 194. 87Final Report, páginas. VIII-IX 88Humphrey Report, página 117. 89Final Report, página 38. 90Final Report, capítulo 2. 91BRS Report, página 37. 92Final Report, páginas. 262, 257, 244, 238, 233, 227, 216, 206, 182, 166, 138. 93Entre los patógenos enumerados en el Informe final que se sabía que sobrevivían figuraban Aeromonas salmonicida (típico), Renibacterium salmoninarum, Edwardsiella tarda, Yersinia ruckeri, y el virus de la necrosis pancreática infecciosa. Los patógenos que se sabía se desarrollaban en la gama de temperaturas inferiores eran Edwardsiella tarda y Yersinia ruckeri. 94 Op. cit., párrafo 212. |
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