OEA

Republica de Corea - Restricciones Aplicadas a la Importación de Carne Vacuna - Reclamacion de los Estados Unidos

Informe del Grupo Especial adoptado el 7 de noviembre de 1989

(Continuación)


b) Justificación de las restricciones

71. Corea sostuvo que podía ser que este Grupo Especial considerara, pese al informe del Grupo Especial que se había ocupado de los productos cítricos y a los argumentos en materia de procedimiento anteriormente expuestos por Corea, que el solo hecho de que en el artículo XVIII.B figurara un procedimiento especial de examen no era óbice para que los Estados Unidos impugnaran en virtud del artículo XXIII la conformidad de las restricciones coreanas con el Acuerdo General. En tal caso, Corea afirmaba que de todos modos la impugnación de la conformidad de esas restricciones con el Acuerdo General no podía prosperar habida cuenta de los resultados efectivos de las consultas regulares celebradas conforme al artículo XVIII.B. Corea adujo que las PARTES CONTRATANTES del GATT habían autorizado sus restricciones a la importación de carne vacuna con arreglo al artículo XVIII.B y explicó que desde su adhesión al Acuerdo General había aplicado a diversos productos restricciones por motivos de balanza de pagos. El número de las importaciones sometidas a restricciones se había reducido sin embargo gradualmente en el curso de los últimos años y en la actualidad seguían sujetos a restricción unos 358 productos, en su mayoría agropecuarios, entre los que figuraba la carne vacuna. A lo largo de los años Corea había celebrado regularmente consultas acerca de esas restricciones en el marco del artículo XVIII.B. La justificación de sus restricciones jamás había sido puesta en tela de juicio hasta la última serie de consultas plenas, llevada a cabo en diciembre de 1987.22 Según la opinión "prevaleciente" expresada en dicha ocasión, ya no resultaba "posible" justificar esas restricciones a la importación en virtud del artículo XVIII.B.23 Estaba claro que el Comité de la Balanza de Pagos había manifestado así por vez primera dudas acerca de la justificación futura de las restricciones coreanas mantenidas por motivos de balanza de pagos. Ello no obstante, resultaba igualmente claro que ese Comité del GATT no había formulado la conclusión de que la aplicación presente o pasada de las restricciones coreanas impuestas por motivos de balanza de pagos fuera incompatible con el artículo XVIII.B.

72. Los Estados Unidos contestaron que, en diciembre de 1987, los miembros del citado Comité "destacaron que, a su juicio, la situación actual y las perspectivas no justificaban el mantenimiento de las restricciones por motivos de balanza de pagos"24. El Comité había juzgado que la deuda externa de Corea no justificaba el mantenimiento de las restricciones: "La carga de la deuda, aunque seguía siendo importante, se había reducido considerablemente, y no era elevada en términos per capita. Además, cabía esperar que se alcanzasen antes de lo previsto los objetivos para reducir la carga de la deuda mencionados en la declaración del FMI". Por ello, el Comité había señalado que: "La opinión prevaleciente expresada en el Comité fue que la situación actual y las perspectivas de la balanza de pagos eran tales que ya no resultaba posible justificar las restricciones a las importaciones en virtud de la sección B del artículo XVIII".25 Habida cuenta de esas circunstancias, los Estados Unidos no consideraban que según el Acuerdo General se justificasen en modo alguno por motivos de balanza de pagos las restricciones coreanas al comercio y consideraban asimismo que a ese respecto se debía atribuir un peso sustancial a las conclusiones del FMI y del Comité de la Balanza de Pagos del GATT.

73. Corea respondió que las expresiones utilizadas por el Comité eran más mesuradas que lo que habían sugerido los Estados Unidos. Además, si el Comité hubiera determinado la existencia de alguna incompatibilidad en lo relativo a las restricciones coreanas aplicadas por motivos de balanza de pagos, habría hecho recomendaciones explícitas en tal sentido al Consejo.26 Lo que era quizá todavía más importante, en el informe de dicho Comité se decía que éste no esperaba "necesariamente que Corea renunciase a invocar inmediatamente la sección B del artículo XVIII, sino que estableciera un calendario preciso para la eliminación progresiva de las restricciones restantes mantenidas por motivos de balanza de pagos".27 En otras palabras, ese Comité había aceptado que Corea podría seguir valiéndose del artículo XVIII.B durante algún tiempo más. Corea estaba efectivamente preparándose ya para las nuevas consultas conforme al artículo XVIII.B que se llevarían a cabo en junio de 1989. Estas carecerían de sentido si no podía ya, como alegaban los Estados Unidos, prevalerse de la sección B del artículo XVIII. Corea precisó asimismo que el FMI no había formulado en virtud del artículo XV.2 la conclusión de que las restricciones coreanas al comercio no se pudieran justificar ya al amparo de dicha sección B del artículo XVIII.

74. Corea arguyó que el Comité de la Balanza de Pagos examinaba las restricciones en el marco de la sección B del artículo XVIII en nombre de las PARTES CONTRATANTES del GATT.28 Desde su adhesión al Acuerdo General, las restricciones aplicadas por Corea conforme a dicha sección B se habían examinado con regularidad, sin que se hubiera jamás desautorizado la aplicación de las disposiciones de la misma. Con todo respeto, Corea sostenía que el Grupo Especial no podía, con efecto retroactivo, sustituir el juicio de las PARTES CONTRATANTES por el suyo propio. En los últimos años los Estados Unidos habían planteado bilateralmente, en varias ocasiones, objeciones acerca de las restricciones coreanas a la importación de carne vacuna. Si esas conversaciones bilaterales no habían desembocado en el resultado deseado por los Estados Unidos, que era lo que al parecer ocurría, lo que cabía esperar era que dicho país procediera a abordar el asunto en cuestión multilateralmente, en las consultas celebradas en el marco del Comité de la Balanza de Pagos del GATT. Ahora bien, incluso en fecha tan próxima como la de las últimas consultas sobre balanza de pagos, celebradas en diciembre de 1987, los Estados Unidos habían guardado silencio sobre el particular.

75. Haciendo referencia a la "opinión prevaleciente"29 del informe del Comité de la Balanza de Pagos, los Estados Unidos sostuvieron que éste había indicado claramente que las medidas coreanas no estaban justificadas. Ello era particularmente cierto en lo tocante al sector agropecuario, puesto que, según el informe:

"[El Comité] observó asimismo que muchas de las medidas restantes estaban relacionadas con las importaciones de productos agrícolas o con sectores industriales determinados, y se recordó la disposición de la Declaración de 1979 en el sentido de que 'las medidas restrictivas de la importación que se adopten por motivos de balanza de pagos no deberán estar encaminadas a proteger una rama de producción o un sector determinados'."30

Dicho texto no comportaba el menor respaldo del Comité a las restricciones coreanas. Lejos de respaldar esas medidas, éste había instado a Corea a establecer un calendario preciso para la pronta eliminación de las restricciones restantes. Los Estados Unidos concordaban con la opinión prevaleciente de que las restricciones coreanas a la importación carecían de toda justificación por motivos de balanza de pagos y de que algunas de ellas, entre las cuales se contaban las aplicadas a la importación de carne vacuna, obedecían a fines de protección que nada tenían que ver con la balanza de pagos. Los Estados Unidos habrían preferido que el texto fuera mucho más categórico, pero el GATT funcionaba en base al consenso. A juicio de los Estados Unidos, el informe aportaba una base suficiente para que el Grupo Especial rechazara la alegación de Corea fundada en motivos de balanza de pagos.

76. Corea contestó que el texto del informe del Comité que acababan de citar los Estados Unidos, en el que se 'observaban' y 'recordaban' determinados hechos y cuestiones, no equivalía a una conclusión expresa sobre la compatibilidad con el artículo XVIII.B de las restricciones coreanas aplicadas por motivos de balanza de pagos a productos agropecuarios. Por otra parte, Corea no estaba de acuerdo con la sugerencia de los Estados Unidos de que las conclusiones del Comité respondían a una transacción desafortunada porque eran el resultado de un consenso. El informe del Comité era ponderado si se leía en su totalidad. Tan sólo una lectura selectiva, como la propuesta por los Estados Unidos, podía dejar la impresión de que sus conclusiones eran débiles. Además, Corea manifestó su inquietud por las implicaciones del juicio crítico de los Estados Unidos con respecto al principio del consenso, en el que se asentaba hasta la fecha el GATT.

77. Los Estados Unidos respondieron que entre otras razones no habían planteado la cuestión en el Comité de la Balanza de Pagos porque se les pidió bilateralmente que no insistieran en ella en un momento políticamente delicado para Corea en razón de la inminencia de elecciones nacionales. Los Estados Unidos consideraban además que Corea no podía basarse en el examen llevado a cabo por ese Comité en 1987 para mantener sus restricciones al comercio de carne vacuna. En sus comunicaciones Corea había admitido que la prohibición de la importación de dicha carne en el período comprendido entre 1985 y 1988 no fue impuesta por motivos de balanza de pagos, sino que se decidió al margen del Acuerdo General, con objeto de proteger contra las importaciones a los ganaderos coreanos productores de carne de bovino. De hecho, Corea había manifestado que "no pretendía que la intensificación de sus restricciones mantenidas por motivos de balanza de pagos se debiera a un empeoramiento de la situación de ésta". La prohibición en cuestión se encontraba ya en vigor en el momento del examen hecho por el Comité en 1987. En consecuencia, ni éste ni las PARTES CONTRATANTES podían haber autorizado la restricción relativa a la carne vacuna, en primer lugar porque no se trataba de una medida adoptada por motivos de balanza de pagos.

78. Corea recordó que las PARTES CONTRATANTES, cuando acordaron establecer el presente Grupo Especial, restringieron el mandato de éste al examen de las restricciones coreanas a la importación de carne vacuna. Estas, sin embargo, formaban parte de un conjunto de restricciones que seguían en vigor para proteger la balanza de pagos de Corea. Era pues probable que las conclusiones acerca de la justificación de las restricciones coreanas a la importación de carne vacuna conforme al artículo XVIII.B tuvieran asimismo una incidencia en la justificación de esas otras restricciones. Estas, empero, caían fuera del mandato del Grupo Especial. Y Corea no podría aceptar que se impugnara la totalidad de sus restricciones mantenidas por motivos de balanza de pagos a partir de la actual reclamación de los Estados Unidos. Corea sostuvo que sus restricciones restantes por motivos de balanza de pagos, tomadas en conjunto, servían para proteger la economía coreana, en conformidad con el artículo XVIII.B. Para evaluar correctamente la justificación de las restricciones relativas a la carne vacuna habría que examinar la totalidad de las restricciones coreanas mantenidas por motivos de balanza de pagos. Pero no era ese examen tan amplio el que los Estados Unidos habían pedido al Consejo, y el Grupo Especial no podía embarcarse en él ahora. En el supuesto de que pese a ello el Grupo Especial estimara posible separar las restricciones a la importación de carne vacuna y circunscribir a ellas su propio análisis, Corea consideraba que era inconcebible que el Fondo Monetario Internacional pudiera hacer lo mismo.

79. Corea sostuvo que el Grupo Especial no podía formular recomendaciones sobre la justificación de las restricciones aplicadas por Corea a la importación de carne vacuna al amparo del artículo XVIII.B sin recabar de nuevo el asesoramiento del FMI según el artículo XV.2. Era sin embargo cuestionable que el Grupo Especial fuera competente, sin la autorización expresa del Consejo, para consultar al FMI. Corea no tenía noticias de que hasta la fecha se hubiera dado jamás esa autorización a algún grupo especial.

80. Los Estados Unidos contestaron que los grupos especiales estaban claramente autorizados a consultar al FMI, puesto que el Entendimiento relativo a las Notificaciones, las Consultas, la Solución de Diferencias y la Vigilancia31 estipulaba que "cada grupo especial deberá tener el derecho de recabar información y asesoramiento técnico de cualquier persona o entidad que estime conveniente". Los Estados Unidos consideraban que, en la medida en que subsistiera alguna duda sobre si Corea podía imponer restricciones por motivos de balanza de pagos según los criterios de los artículos XII.2 a) o XVIII.9, el Grupo Especial debía pedir el asesoramiento del FMI lo antes posible con objeto de despejarla. Los Estados Unidos no estaban de acuerdo con la afirmación de Corea de que el Grupo Especial debía abstenerse de resolver sobre la cuestión de si los contingentes coreanos de carne vacuna se justificaban en virtud del artículo XVIII.B por cuanto ello podía tener implicaciones más vastas respecto de otras restricciones coreanas al comercio que presuntamente se justificaban por motivos de balanza de pagos. Los Estados Unidos hicieron observar que era Corea, y no ellos, quien había introducido la cuestión de la balanza de pagos en el presente caso al aducir motivos de balanza de pagos para justificar las medidas en virtud del Acuerdo General. Habiendo procedido de ese modo, no cabía que Corea objetara el examen de la cuestión de la balanza de pagos o las inevitables implicaciones de la solución de determinadas cuestiones de balanza de pagos respecto de otras restricciones coreanas al comercio. Los Estados Unidos no estaban de acuerdo en que, como alegaba Corea, el Grupo Especial no podía resolver sobre una cuestión si cabía interpretar que las implicaciones de esa decisión iban a rebasar la cuestión de la carne vacuna, puesto que las decisiones de los grupos especiales del GATT tenían implicaciones que solían ser en general más amplias. De hecho, una de las principales ventajas del proceso de solución de diferencias del GATT había sido la de crear una serie de precedentes en cuanto a medidas admisibles e inadmisibles en el marco del Acuerdo General. La imposibilidad para un grupo especial de adoptar decisiones cuyas implicaciones fueran más allá del caso inmediato tendría el efecto nefasto de excluir importantes obstáculos al comercio del proceso de solución de diferencias, pues era imposible que los grupos especiales resolvieran sobre la cuestión de un producto o sobre los problemas de un país exportador sin que hubiera repercusiones para otros productos u otros países exportadores.

81. En respuesta a lo anterior, Corea manifestó dudas de que el pasaje del Entendimiento de 1979 citado por los Estados Unidos se refiriera a la facultad del Grupo Especial para iniciar consultas con el FMI en el marco del artículo XV.2. Cuando en el pasado los grupos especiales habían consultado a un experto, el asesoramiento de éste carecía de carácter vinculante para ellos, así como para las partes contratantes del GATT. En cambio, el asesoramiento del FMI en el marco del artículo XV.2 acerca de la balanza de pagos de una parte contratante era vinculante para las partes contratantes del GATT. Corea sostuvo que no había nada que demostrara que por medio del Entendimiento de 1979 las PARTES CONTRATANTES hubieran tenido la intención de autorizar a un grupo especial a pedir al FMI un asesoramiento que tendría carácter vinculante para ellas.

82. Corea adujo, haciendo referencia al artículo XVIII.9, que si el Grupo Especial, pese a lo expuesto anteriormente, procedía a evaluar la situación de la balanza de pagos coreana, la cuestión de la justificación en virtud del artículo XVIII.B de las restricciones impugnadas giraba esencialmente en torno a si Corea tenía razón de preocuparse por el nivel de las reservas en divisas que precisaba a los efectos de la ejecución de su programa de desarrollo económico. Corea afirmó que las restricciones que mantenía en la actualidad, incluidas las relativas a la importación de carne vacuna, eran efectivamente necesarias para garantizar un nivel de reservas suficiente. En primer lugar, sus actuales reservas apenas bastaban para cubrir un mes de importaciones. En segundo lugar, su enorme deuda externa, aunque fuera en disminución, seguía siendo una grave amenaza para la balanza de pagos coreana.

83. Por otra parte, según Corea, no se debía sobrevalorar el efecto positivo de los superavit por cuenta corriente en la posición de su balanza de pagos. La cuenta corriente coreana sólo era excedentaria desde 1986. Se trataba además de un superavit muy vulnerable en razón de su estructura. Esto se debía a varias razones, y Corea mencionó a título ilustrativo dos de ellas: ante todo, la parte del PNB que correspondió al comercio fue del 72 por ciento en 1987. Esto significaba que un deterioro de la situación del mercado mundial afectaría inmediatamente a la balanza de pagos coreana. En segundo lugar la población de Corea ascendía a 42 millones, y más del 70 por ciento de su territorio eran tierras no cultivables. A esto se sumaba el hecho de que Corea era pobre en recursos naturales y no producía petróleo. Su cuenta corriente había podido ser excedentaria desde 1986 precisamente en gran parte gracias a la caída del precio del petróleo.

84. Los Estados Unidos adujeron que las conclusiones del Fondo Monetario Internacional sobre lo que constituía una disminución importante de las reservas monetarias o una proporción de crecimiento razonable tenían carácter determinante para el GATT en virtud del artículo XV.2. En el número de mayo de 1988 de la publicación "Recent Economic Developments" del FMI, éste había pasado revista a la situación en Corea. Según lo ahí indicado, el superávit por cuenta corriente se había cifrado en 5.000 millones de dólares (5 por ciento del PNB) en 1986 y fue de 10.000 millones de dólares (8 por ciento del PNB) en 1987; el volumen de las exportaciones había aumentado al promedio anual del 25 por ciento, principalmente debido al incremento de la competitividad resultante de la fuerte depreciación real efectiva del won entre 1985 y mediados de 1986 y de la aparición de nuevos productos de exportación. En lo tocante a la deuda externa coreana, el FMI indicaba que los superavit por cuenta corriente en 1986-1987 habían brindado la primera oportunidad de reducirla desde la época del veloz crecimiento de los últimos años setenta, y que, sobre todo a través del pago anticipado de la concedida en condiciones desfavorables, esa deuda había descendido de 47.000 millones de dólares (56 por ciento del PNB) a 36.000 millones de dólares (30 por ciento del PNB).32 Según el Banco Mundial33, el crecimiento anual medio del PNB de Corea había sido el 8 por ciento desde 1960. Como consecuencia de ello, los ingresos por habitante habían pasado de 180 a más de 2.800 dólares entre 1960 y 1987. En 1987 el PNB coreano registró una tasa de crecimiento sumamente alta, del 12 por ciento, y en el primer trimestre de 1988 prosiguió la misma pronunciada expansión estimulada por las exportaciones, un 28,5 por ciento superiores a las de un año antes. Corea era ahora la decimotercera potencia comerciante mundial. Contaba con una base industrial sumamente compleja y entre sus principales productos de exportación figuraban los automóviles, la electrónica de consumo, los televisores y las computadoras.

85. Corea recordó el carácter de su excedente por cuenta corriente y puntualizó que las conclusiones contenidas en la publicación de 1988 del FMI a las que habían hecho referencia los Estados Unidos no respondían a una petición del GATT en virtud del artículo XV.2. Esa publicación tampoco se ocupaba de la justificación del recurso de Corea al artículo XVIII.B. Por otra parte, el último asesoramiento del FMI al Comité de la Balanza de Pagos en virtud del artículo XV.2 acerca de las restricciones coreanas mantenidas por motivos de balanza de pagos no contenía ninguna conclusión de que éstas no se justificaran conforme al artículo XVIII.B.

86. Los Estados Unidos se manifestaron en total desacuerdo con la afirmación de Corea de que las restricciones coreanas a la importación de carne vacuna se justificaran en virtud del artículo XVIII.B. Los Estados Unidos consideraban que, por el contrario, la República de Corea disfrutaba de la sólida posición que le deparaban sus cuantiosos superávit de la balanza comercial y por cuenta corriente, una moneda competitiva subvaluada, las crecientes reservas de divisas y la sustancial reducción de su deuda externa. A juicio de los Estados Unidos, Corea no reunía las condiciones requeridas por los artículos XII o XVIII.B, porque no tenía planteado un problema de balanza de pagos en el sentido del Acuerdo General. Según el artículo XII de éste, una parte contratante podía imponer restricciones cuantitativas por motivos de balanza de pagos únicamente "con el fin de salvaguardar su posición financiera exterior y el equilibrio de su balanza de pagos". El artículo XVIII.B contenía prescripciones similares, pero abarcaba también las restricciones impuestas por una parte contratante con el fin "de obtener un nivel de reservas suficiente para la ejecución de su programa de desarrollo económico". Según ambos artículos, esas restricciones de una parte contratante no podían exceder de los límites necesarios para: "i) oponerse a la amenaza de una disminución importante de sus reservas monetarias o detener dicha disminución; o ii) aumentar sus reservas monetarias de acuerdo con una proporción de crecimiento razonable, en caso de que sean insuficientes".

87. Aun en el caso de que se determinara que estaba justificado que Corea restringiera importaciones procedentes de los Estados Unidos y de otras partes contratantes del GATT por motivos de balanza de pagos, los Estados Unidos sostenían que las aplicadas a la importación de carne vacuna no tenían la condición de medidas adoptadas por motivos de balanza de pagos. Las restricciones coreanas presuntamente impuestas por motivos de balanza de pagos correspondían en su casi totalidad al sector agropecuario. No se trataba de medidas generales y globales, que eran las contempladas en el Acuerdo General. En la Declaración de 1979 sobre las Medidas Comerciales adoptadas por Motivos de Balanza de Pagos las PARTES CONTRATANTES reafirmaron que "las medidas restrictivas de la importación que se adopten por motivos de balanza de pagos no deberán estar encaminadas a proteger una rama de producción o un sector determinados".34 En consecuencia, suponiendo exclusivamente por esclarecer el debate que Corea tuviera derecho a restringir la importación, había que examinar las razones subyacentes a las restricciones especiales impuestas en el sector de la carne vacuna, puesto que era preciso determinar que se imponían efectivamente por motivos de balanza de pagos. En tal sentido, había que señalar que en su casi totalidad las restricciones coreanas a la importación correspondían al sector agropecuario que en repetidas ocasiones había protestado por la competencia de las importaciones en general y de las de la carne vacuna en particular.

88. Corea afirmó que la argumentación de los Estados Unidos incurría en error al atribuir excesiva importancia al hecho de que las restantes restricciones coreanas en vigor por motivos de balanza de pagos estuvieran concentradas en el sector agropecuario. Corea sostuvo que ciertamente el Acuerdo General no contemplaba que un país que hubiera impuesto legítimamente restricciones por motivos de balanza de pagos hubiera de esperar a que la posición de su balanza de pagos mejorara tanto que le fuera posible suprimir a la vez todas esas restricciones. Por el contrario, todavía en diciembre de 1987, con ocasión de las últimas consultas habidas en el marco del Comité de la Balanza de Pagos, se había elogiado a Corea por la "eliminación progresiva" de sus restricciones a la importación. Además, el Comité había tomado nota con aprobación del compromiso de Corea "de mantener el ritmo del proceso de reajuste y liberalización".35

89. En relación con la aseveración de los Estados Unidos de que las restricciones a la importación de carne vacuna habían protegido a los ganaderos coreanos, Corea sostuvo que no por ello resultaba inaplicable el artículo XVIII.B. Las restricciones al comercio impuestas por motivos de balanza de pagos tenían efectos secundarios de protección y tendían a favorecer a determinadas ramas de producción. Seguía siendo cierto, pese a ello, que el texto inicial y en vigor del Acuerdo General autorizaba la utilización de restricciones al comercio por motivos de balanza de pagos y aceptaba por ende esos efectos secundarios de protección.

90. Corea arguyó que jamás había ocultado que las restricciones a la importación de carne vacuna por motivos de balanza de pagos protegían a sus ganaderos. De lo contrario, Corea se habría visto en la necesidad de recurrir a otras medidas para proteger la ganadería vacuna nacional, vulnerable y escasamente desarrollada. Por esa razón estaba fuera de lugar la referencia de los Estados Unidos a la Declaración de 1979 sobre las medidas comerciales adoptadas por motivos de balanza de pagos, que insistía en que "las medidas restrictivas de la importación que se adopten por motivos de balanza de pagos no deberán estar encaminadas a proteger una rama de producción o un sector determinados". Cualquiera que pudiera ser el sentido que se diera al texto citado, de él no cabía deducir que las restricciones establecidas legítimamente por motivos de balanza de pagos no podían tener efectos secundarios de protección. Como se había ya indicado, esos efectos secundarios eran inherentes a las restricciones al comercio impuestas por motivos de balanza de pagos.

91. Los Estados Unidos adujeron que las restricciones impuestas por Corea a la carne vacuna parecían guardar una relación inversa con la situación de su balanza de pagos. En efecto, en el período en que afrontaba déficit por cuenta corriente, Corea importó aproximadamente 70.000 toneladas anuales de carne vacuna. En cambio, cuando su balanza de pagos empezó a registrar superávit, Corea suprimió la importación de carne vacuna. Ese proceder era, por lo menos, incongruente con la presunta justificación por motivos de balanza de pagos. También contradecía la norma del GATT de que la parte contratante que aplicara restricciones por motivos de balanza de pagos debía atenuarlas progresivamente a medida que fuera mejorando la situación, mantenerlas únicamente dentro de los límites que fueran necesarios según lo dispuesto en el artículo XVIII.9 y suprimirlas tan pronto como la situación no justificara su mantenimiento (artículo XVIII.11). La ausencia de toda correlación con la situación financiera internacional de Corea movía a pensar que esas medidas obedecían a fines políticos internos, esto es, la protección de una rama de producción coreana, y no a motivos de balanza de pagos. Las medidas coreanas relativas a la carne vacuna no guardaban la menor relación con la situación financiera exterior de Corea, sino que parecían deberse más bien a la baja de los precios del ganado, al proteccionismo y a presiones políticas internas. Por lo demás, la propia Corea lo había admitido al declarar que las medidas de 1984-1985 no respondían a preocupaciones en materia de balanza de pagos, sino que se impusieron con objeto de remediar la situación de desorganización de la ganadería vacuna coreana. Corea habría debido notificar al Comité de la Balanza de Pagos en 1985 que, había aumentado "el nivel general de las [restricciones] existentes, reforzando substancialmente las medidas" cuando prohibió o "suspendió" por tres años la importación de carne de bovino. Esto no se hizo, lo que demostraba que esas medidas no fueron tomadas por motivos de balanza de pagos. Dadas esas circunstancias, los Estados Unidos no estimaban que las restricciones relativas a la carne vacuna fueran medidas legítimamente adoptadas por motivos de balanza de pagos, y las consideraban por tanto incompatibles con la Declaración de 1979.

Para Continuar con Justificación de las restricciones.


22Véanse, por ejemplo, los documentos BOP/R/163 (de 23 de octubre de 1986) y BOP/R/146 (de 15 de noviembre de 1984).

23BOP/R/171 (de 10 de diciembre de 1987), pág. 7

24BOP/R/171, pág. 3

25Ibidem,, párr. 22

26Véase la Declaración sobre las medidas comerciales adoptadas por motivo de balanza de pagos, IBDD, 26S/223 y 227, párr. 13 (1980)

27BOP/R/171

28Véase la Nota del Presidente de ese Comité, IBDD, 18S/51 y 55, párr. 10 (1972).

29BOP/R/171, párr. 22

30Ibidem

31L/4907, párr. 15

32FMI, Korea - Recent Economic Developments (SM/88/101), 4 de mayo de 1988, pág. 2.

33Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, Asociación Internacional de Fomento, Country Briefs (al 16 de mayo de 1988), Vol.II (región de Asia) (sec. M88-571).

34IBDD, 26S/223, 224.

35BOP/R/171 (de 10 de diciembre de 1987), párr. 20.